Una mayor luminosidad unida a un menor consumo. Es la ecuación perfecta y su resultado es una mejora notable del rendimiento energético. Eso, al menos, es lo que pretende el acuerdo alcanzado en los últimos días entre el Ayuntamiento y la compañía Philips para sustituir las actuales bombillas convencionales por luces de tecnología led en mil faroles diseminados por las calles de la zona centro.
«El convenio permitirá reducir a la mitad el coste de la factura de la luz en estos puntos y mejorar la luminosidad», justifica el presidente de Philips Ibérica, Antonio Duato, de visita ayer en la ciudad con motivo de la exposición sobre eficiencia energética instalada por la firma en el Museo Patio Herreriano y dirigida a mandatarios y técnicos municipales de la comunidad.
La capital, según recordó el portavoz del área de Alumbrado de la firma, Antonio Espada, ya cuenta con dos modelos de iluminación sostenible en la propia Casa Consistorial y en la iglesia de San Pablo. La primera supuso una reducción de la factura con respecto a la instalación anterior del 60% y la segunda elevó la reducción del consumo de luz hasta el 90%.
Son dos ejemplos en una ciudad que ya dispone de 1.204 farolas con bombillas de bajo consumo, recién instaladas este año, y que contará en un futuro inmediato con otras mil con tecnología led, «mucho más eficaz y duradera» que las anteriores. El presidente de Philips explicó que el cambio, además, no afectará a la estética actual de los faroles ornamentales, ya que «simplemente vamos a cambiar la instalación actual por un placa de led». Cada una tendrá una potencia de tan sólo 31 watios frente a los 150 que tienen la bombillas actuales.
Calidad frente a cantidad
«No se trata de iluminar lo más posible sino de iluminar bien a través de un alumbrado público más eficiente», considera Duato antes de añadir que la luz que emiten los nuevos led servirá, de paso, «para mejorar la sensación de seguridad tanto ciudadana como vial en las calles al tener más claridad».
La empresa holandesa argumenta que el alto coste que por ahora tienen los led al tratarse de una «tecnología embrionaria» puede rentarse en unos años al reducir el consumo hasta en el «80% ó el 90%» y tener una vida útil que puede alcanzar los quince años. «El objetivo es llegar a tener ciudades sostenibles y en ese sentido, Valladolid es una capital bien posicionada que está dando los primeros pasos», sentencia Antonio Duato, quien entiende que el objetivo a lograr es «llegar a tener el 50% de la iluminación con led antes del 2015».
La recuperación de la inversión en esta tecnología ronda los diez años. Un plazo no demasiado largo a tenor de los beneficios.