Óscar López de Foronda es profesor de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos y, junto a Pablo Arranz, Santiago Aparicio, María Isabel Landauce y Marta García, responsable de un informe -auspiciado por Nuclenor- sobre la incidencia económica de Garoña.
-¿Existe un cálculo sobre la aportación que hace la central a la economía burgalesa?
-De la economía de toda la provincia es más complicado, pero Garoña supone más del 60% de la actividad económica de la zona en la que se encuentra establecida la central. Y además, es el 100% de la actividad industrial de esta comarca del norte de Burgos, bien a través de puestos de trabajo directos o por las empresas auxiliares. El resto son trabajadores dedicados a la ganadería y a la agricultura, que eran los empleos que existían en la zona antes del establecimiento de la central.
-¿Eso, en cifras...?
-Por ejemplo, la empresa invierte entre 16 y 17 millones de euros al año. Vía impuestos, las aportaciones a los ayuntamientos de la zona se han traducido en cinco millones del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y cuatro millones más en el de Bienes Inmuebles (IBI). A esto hay que sumar las compras de bienes y servicios que hace a suministradores de la provincia de Burgos. Han sido cerca de 130 millones de euros en los últimos diez años. De ellos, 80 millones en el Valle de Tobalina y los otros 50 millones en Burgos.
-¿Y en empleos?
-En torno a mil, 600 de ellos directos en la central. Pero hay un aspecto muy importante.
-Que es...
-Que la mayor parte de este empleo es altamente cualificado. Son técnicos superiores y medios que se marcharán de la zona en el momento en el que cierre la central porque no hay un trabajo alternativo para ellos. Esta zona del norte de Burgos es de las pocas que se ha salvado de la despoblación. Aquí ese fenómeno no se ha dado. La central ha sido un polo de fijación de población y de atracción de nuevos vecinos.
-El Gobierno ha anunciado inversiones directas de 950 millones hasta el 2013 en la comarca.
-Sí, hablan mucho de planes de reconversión. Por un lado considero que la cuantía es el chocolate del loro, porque lo que aporta la central es muchísimo más. Hay una cosa muy curiosa.
-¿De qué se trata?
-Pues que se quiere cerrar un sector que es rentable, eficaz. El Consejo de Seguridad Nuclear ha garantizado la seguridad de las instalaciones. Por lo tanto, no había ni razones técnicas ni económicas para cerrar la central, cuando hay otros sectores que sí son deficitarios y se mantienen.
-Se habla de un parador, de un centro de investigación I+D.
-Todo eso es irrisorio, no es comparable con el motor económico que supone la central, difícil de igualar.
-¿Hay otros campos para la reindustrialización de la zona?
-El Valle de Tobalina no es una zona que tenga unos accesos o una red de transportes adecuada. Su situación es complicada y serán necesarias también inversiones para mejorar las infraestructuras.