Un poco más y Jaime Chávarri (Madrid, 1943) sale beatificado de su visita su Segovia. La Muestra de Cine Europeo (Muces) ofició un acto cuasirreligioso en el que el director y guionista fue santificado por amigos y compañeros de profesión. El haz de luz que enfocaba el escenario del salón de actos del Parador iluminaba anoche más que nunca la aureola de cuantos pasaron por las tablas para ensalzar la figura personal y artística del homenajeado.
Chávarri adoptó forma terrenal cuando recogió de manos del alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, el As que le distingue como el cineasta europeo reconocido por la cuarta edición de la Muces. Toma el testigo en la orla de su amigo y colega Carlos Saura, que el año pasado ya pasó por el altar del festival segoviano. Precisamente fue el predecesor en la nómina de honores quien fue más escueto a la hora de alabar al nuevo 'santo' de la Muestra de Cine. El realizador aragonés cumplió con el sacramento de la brevedad en este tipo de actos y simplemente, que no es poco, aplaudió y agradeció la generosidad de Chávarri persona, más allá de su faceta cinematográfica. Por su parte, el homenajeado también
Los sacerdotes que dirigieron el oficio de beatificación fueron los populares Tonino y Juanjo de la Iglesia, apellido más que adecuado a tenor del hilo conductor que tejió la eucaristía del homenaje. Jaime Chávarri también se rindió al baño de cariño y autoestima que le empapó en la noche segoviana de ayer. No lo hizo ni con lágrimas, porque no suele de ser ello como él mismo confiesa, pero sí con sinceridad, emoción y cierto pudor. El realizador dejó entrever lo conveniente de este tributo, además procedente de una tierra a la que siempre ha estado muy vinculado, como es Segovia, donde ha pasado temporadas con su familia y lugar en el que ha rodado varias de sus producciones. La actriz Marisa Paredes fue una de las que en su sermón no pasó por alto este detalle. Además de llevar a cabo una peculiar ofrenda, cuando entregó un osito de peluche al cineasta madrileño encargo de un conocido de ambos, reivindicó el futuro que aún le queda al director. «Es indignante que Jaime lleve cuatro años sin dirigir (desde que presentó 'Camarón'». «Es una pérdida de talento», apostilló la actriz.
Precisamente otro de los salmos de alabanzas al honrado, y desde ayer también embajador de la candidatura Segovia 2016, la oficiaron a dos voces dos jóvenes realidades del séptimo arte español. Verónica Sánchez y Óscar Jaenada destacaron la faceta humana del realizador, «un director de actores», como subrayó quien se encargo de resucitar la figura de Camarón en la gran pantalla. Ella, por su parte, evocó el rodaje de la película por la que fue nominada al Goya a la mejor actriz revelación, «una experiencia vital», como lo definió la sevillana. «Es el director más humano y entregado que conozco».
Otro actor, Francis Lorenzo, pasó por el atril para reiterar las alabanzas al Chávarri persona, al Jaime terrenal, ese «que hurga ne los sentimientos de los actores», como él mismo pudo experimentar en 'Las cosas del querer'.
Precisamente la música, y no precisamente religiosa, también colaboró a elevar al madrileño a los altares de la Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia. La Muces repasó su filmografía musical, con coplas como 'Las cosas del querer', de la que Chávarri recibió como regalo una particular versión. Bandas sonoras que han adornado sus trabajos sirvieron de preámbulo en lo que la feligresía tomó asiento en un salón de actos que acabó lleno para rendir este homenaje al embajador de la Segovia más cinematográfica.
El propio presentador de la gala, Juanjo de la Iglesia, confesó el pecado en el que suele incurrir el cine patrio, que no es otro que el de no distinguir a sus figuras, o hacerlo cuando ya es demasiado tarde. Anoche «se obró el milagro del homenaje». Lo halagos valen, pero también han de verse recompensados con el cepillo de la recompensa emotiva del premio o del reconocimiento. Y eso es lo que le ofreció ayer a Jaime Chávarri la Muces y toda Segovia. El director homenajeado ha desmitificado al progenitor en su filmografía y ha diseccionado la idiosincrasia de las familias españolas durante décadas, como recordaron sus fieles. Ésos han sido sus valores terrenales y celestiales que le han permitido ganarse el firmamento del festival, tal y como alabó el crítico y amigo de Chávarri en su homilía, Augusto Martínez Torres, crítico de cine y sin embargo amigo del homenajeado.
La Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia no deja de tener un halo religioso cuando tanto devoto llena día tras día las salas de proyección, una de ellas, por cierto, habilitada en una iglesia románica. E incluso otro de los oficiantes de la ceremonia de ayer, el biógrafo Antolín Romero, inició su sermón con un «queridos hermanos...» La fiesta continuó, algo más pagana, con música, aperitivos y refrigerios varios en el otro ala del Parador. Por ahí se confundieron al ritmo de pasodobles y boleros feligreses anónimos y fieles populares de Jaime Chávarri en esta nueva conmemoración de la fiesta del cine.