Afónico pero feliz. Así se presentó ayer el ministro de Industria, Miguel Sebastián, 'de la mano' del consejero delegado de General Motors en Europa, Nick Reilly. Ambos explicaron que el gigante estadounidense, que finalmente decidió quedarse Opel y no entregarlo a Magna, tendrá preparado un plan industrial para la marca en dos o tres semanas. Ese programa dibuja un futuro «más que prometedor y con modelos a largo plazo» para la planta de Figueruelas, en palabras de Sebastián. «Salgo muy contento, muy contento; pero no puedo decir nada más por ahora», aseguró. El ministro se ha comprometido con GM a que el Gobierno español solicite al Banco Europeo de Inversiones (BEI) financiación suficiente para dar soporte al grupo en busca de «una solución europea a un problema que, siempre lo hemos dicho así, es también europeo», señaló.
Ajustes
Sobre el inevitable ajuste, que Reilly estima de entre el 20% y el 25% de la capacidad de producción en todo Opel, Sebastián se mostró convencido de que no será nunca peor que el previsto por Magna, que cifró en 900 los despidos en la factoría zaragozana. «Aquello era el suelo, y desde el suelo siempre se puede construir», afirmó Sebastián.
En su entrevista, el titular de Industria solicitó a General Motors que considere la posibilidad de que Figueruelas pueda montar no sólo vehículos convencionales sino también algún modelo eléctrico. Reilly recogió el guante encantado, pues reconoció su convencimiento pleno del gran futuro de este tipo de automóviles, y se mostró dispuesto a hablar del asunto con el Gobierno español. El Ejecutivo ha hecho bandera del coche eléctrico. Tanto es así, que prepara ayudas a la compra para el próximo año.
El propio Sebastián, apenas unas horas antes de reunirse con Reilly, realizó idéntica petición al consejero delegado de Peugeot España, Rafael Prieto, durante la presentación de un prototipo basado en esta tecnología.
Sobre Figueruelas, Reilly insistió en que «es un recurso muy importante para Opel» y que su intención es que siga siéndolo. Evitó dar detalles, y subrayó que General Motors está más preparada que hace unos meses para afrontar el desarrollo de Opel. Su intención, añadió, es «pasar lo más rápidamente posible» la obligada fase de reestructuración para que «la plantilla piense en el futuro». «He visitado los países con plantas de Opel y no quiero subestimar el dolor de los trabajadores», concluyó.