Nueve países y unos doscientos partidos celebrados sólo en 2009, entre ellos tres de la 'Champions' y doce de la Liga Europa, antigua Copa de la UEFA, están afectados por el mayor escándalo de corrupción en la historia del fútbol europeo, protagonizado por mafias de apostantes por internet que han obtenido millones de euros de beneficios. Así lo confirmó ayer la fiscalía de la ciudad alemana de Bochum, encargada de una investigación que pone patas arriba el negocio del deporte rey y afecta a campeonatos nacionales, categorías juveniles y hasta amistosos. De momento, España se libraría.
Además de Alemania, donde hay 32 partidos bajo sospechas concretas, aunque ninguno de la Bundesliga, ocho países estarían afectados por el escándalo: nada menos que 29 partidos en la Primera División de Turquía, 14 en Croacia, 13 en Hungría, 11 en Austria, ocho en Bosnia y siete en Eslovenia. En Suiza (22 encuentros) y Bélgica (17), la corrupción estaría limitada a la categoría de plata. Una lista que podría alargarse porque se ha descubierto «sólo la punta del iceberg», según el fiscal Andreas Bachmann.
De momento, se han ocultado la relación exacta de partidos falseados y la identidad de los sospechosos y detenidos para no perjudicar un proceso que sigue su curso. Sin embargo, diversos medios alemanes aseguran que entre los capturados se encuentran los hermanos Ante y Milan Sapina, implicados en el escándalo de hace cuatro años que acabó con el ex árbitro alemán Hoyzer en prisión tras confesar que influyó en varios resultados para beneficiar a una casa ilegal de apuestas a cambio de recibir sobornos.
Estafas sistemáticas
En la operación, 15 personas resultaron detenidas en Alemania y dos en Suiza. Además, hasta ahora se han llevado a cabo al menos cincuenta registros en estos dos países, pero también en Austria y el Reino Unido, con la confiscación de más de un millón de euros.
Fuentes de la fiscalía consideran que la banda de apostantes intentó manipular el resultado de los encuentros mediante sobornos a futbolistas, entrenadores, árbitros y directivos, y posteriores apuestas de sumas de dinero ingentes en Europa y en Asia.
Trabajaron en común y se cree que llegaron incluso a constituir una asociación para delinquir y estafar de forma sistemática.
El rastreo tuvo desde el primer momento el pleno respaldo de la UEFA, que no ha dudado en calificar a este fraude como el escándalo de corrupción más importante y grave del fútbol europeo.