Ni megáfonos, ni banderas, ni pancartas, ni silbatos. Por no haber, ni gritos. Fueron protestas nada al uso de un sector acostumbrado a hacer ruido. Miles de agricultores y ganaderos salieron ayer a la calle en decenas de localidades y ciudades de Castilla y León para tratar de concienciar a la sociedad de que la crisis que padece el campo es mucho más profunda que la crisis económica general que asola España. Pero lo hicieron en silencio, un silencio roto sólo por el ruido de los motores de los tractores con los que cortaron numerosas carreteras durante unos minutos al mediodía de ayer.
El sector agrario paró en toda España durante media jornada en la que fue la víspera de una gran manifestación que hoy recorrerá calles del centro de la capital de España. Aparte de la comprensión general de la sociedad, los manifestantes recibieron un espaldarazo en forma de solidaridad completa de las dos grandes industrias azucareras de la comunidad, la cooperativa Acor de Olmedo, que ayer y hoy cierra para respaldar al sector en su reclamación de medidas para salir de la crisis, y de Azucarera, que ayer mantuvo clausuradas las instalaciones de su fábrica de La Bañeza.
A las puertas de la cooperativa Acor, las tres organizaciones convocantes del paro general (Asaja, UPA y COAG, las tres con representación nacional) decidieron escenificar la unidad de acción que mantienen ante una situación tan grave como desconocida en el campo. Donaciano Dujo, presidente regional de Asaja, recordó que el haber ido a las puertas de Acor tenía un gran sentido: «Estamos ante las instalaciones de Acor. Si se acaban los agricultores, se acaba Acor y se acaba el transporte asociado a ello y el sector servicios. Se acaba el 25% del Producto Interior Bruto de Castilla y León». Dujo advirtió de que los presidentes Zapatero y Herrera «deben tomar nota» del «éxito del paro general de los agricultores y ganaderos».
Casi un erial
Julio López, secretario regional de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) recalcó que agricultores y ganaderos no se dedican «a producir tornillos. Las explotaciones que tenemos en Castilla y león que van quedando cerradas no vuelven a abrir. Si esto sigue así, se convertirá en un erial. Pero no nos resignamos a que se quede de esta manera». Y agregó que «si la Junta, el Gobierno y la Comisión Europea no toman medidas a favor del sector, nos acabarán echando del campo y, lo que es peor, se acabará con cualquier esperanza de fijar población».
El presidente de la Azucarera Acor, Carlos Rico, respaldó en nombre de todos los socios a las organizaciones convocantes y destacó que si Acor ha decidido cerrar dos días es porque todos sus miembros son cultivadores y, por tanto, miembros de un sector que sufre la dura crisis del campo».