Los ánimos se alteraron poco antes de la una del mediodía, cuando los convocados increparon el cordón policial que iba a escoltar la salida de Josep Puxeu. Empezaron los primeros enganchones e insultos entre fuerzas del orden y manifestantes. La violencia y la tensión fueron en aumento hasta acabar en una marea de empujones en el momento en el que el titular del Ministerio salió por la puerta. Los manifestantes subieron el tono de las increpaciones e incluso forcejearon con los agentes de las Policías Municipal y Nacional, que intentaban evitar que Puxeu se viera abordado y engullido por la avalancha de ganaderos y agricultores de UCCL. Entonces comenzaron a volar los puñetazos, las zancadillas y los codazos. Un grupo de manifestantes intentó cortar el paso del coche oficial, tirándose al suelo. Los agentes les arrastraron para despejar la vía. Mientras tanto el vehículo oficial trataba de abrirse paso entre los golpes con las banderas y palos que portaban algunos de los participantes más beligerantes en la protesta.




