Los vecinos se sienten «desolados y desamparados». El abogado Agustín Bocos, representante legal de varios movimientos y asociaciones cívicas de la comunidad, define así el regusto amargo que ha dejado el anuncio de la Junta de unificar los horarios de cierre de los locales de ocio nocturno de todo el territorio castellano y leonés. Aunque aún restan trámites por cubrir, parece que la antigua demanda de los hosteleros ha tenido más eco en el borrador presentado por la Administración regional que las alegaciones hechas al texto por varias plataformas vecinales de Castilla y León, que ven amenazada la sana convivencia y su derecho al descanso.
Y es que, la primera lectura que se extrae de la orden que regulará la hora de cierre de cines, restaurantes, pubs, bares y discotecas es que, al menos algunos titulares del sector, han visto satisfechas muchas de sus antiguas reivindicaciones gracias a la futura normativa. Este logro supone, en apariencia, un triunfo de los hosteleros del ocio nocturno en el pulso latente que mantienen con asociaciones vecinales, que en los últimos tiempos se han rebelado y han alzado la voz ante lo que consideran «un atentado a la calidad de vida» por los ruidos y molestias varias que generan este tipo de establecimientos.
Aunque el trasfondo de la orden presentada hace tres días por el consejero de Interior y Justicia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, va más encaminada a homogeneizar, por fin, los horarios de cierre en las distintas provincias, las plataformas vecinales surgidas en algunas 'zonas calientes' de la capital segoviana por la concentración de bares, pubs y discotecas lo ven de un modo muy diferente. Dicha unificación no sólo no recorta la hora tope para quitar la música, desalojar el local, bajar la verja y echar el candado del negocio durante los fines de semana, sino que prolonga y alarga la actividad.
«Contrariados»
El abogado que defiende los intereses de la Asociación Segovia Cívica -que acoge a vecinos damnificados de las calles Infanta Isabel, Travesía del Patín, Herrería y José Canalejas- señala que sus representados se hayan «contrariados» ante la decisión adoptada por la Junta de Castilla y León.
Agustín Bocos habla en nombre de la plataforma civil segoviana constituida recientemente en defensa del derecho a la salud, al descanso, la calidad de vida y a residir dignamente en un entorno sin ruidos, sin suciedad, sin violencia y sin comportamientos incívicos. El abogado se muestra muy crítico con la Administración autonómica, que al fin y al cabo, es la que ha regulado la unificación de horarios de cierre. No ahorra quejas contra la Junta de Castilla y León, a la que acusa de «plegarse a los intereses de los hosteleros».
El letrado, especialista jurídico en la lucha contra el ruido, comenta entre indignado e irónico que «no me extraña que el presidente de los hosteleros de la región esté contento», como manifestó. Para Bocos, estos empresarios se han salido con la suya, mientras el Gobierno regional se ha mostrado sumiso y obediente hacia las reivindicaciones del sector.
Más tiempo de fiesta
Los negocios dedicados al ocio nocturno de Segovia ganarán entre media hora y una hora más de actividad durante los fines de semana y los jueves con la regulación. Cuando entren el vigor los nuevos horarios, los bares musicales y los pubs pasarán de tener que cerrar a las 3.30 horas a echar la verja a las 4.30. Por su parte, las discotecas segovianas también verán ampliado su horario hasta las 6.30 horas, cuando en la actualidad han de cerrar a las 6.00 los viernes y sábados.
«Es un paso atrás», lamenta el abogado que representa a la Asociación Segovia Cívica. Bocos considera que «se ha perdido una oportunidad de racionalizar el ocio nocturno». Y el «contrasentido» lamentado por el portavoz vecinal aún es mayor cuando el propio jurista recuerda que la petición de las plataformas vecinales pasaba por recortar el horario, y «no sólo no se ha rebajado sino que se ha incrementado».
«Es inaudito cuando cada vez son más las quejas, las denuncias y las sentencias contra el ruido» causado por estos negocios que gestionan y explotan el ocio nocturno. Incluso el Procurador del Común se manifestó en su día a favor de las reivindicaciones vecinales en las que reclamaban su derecho al descanso. De ahí la incredulidad suscitada ante la decisión de la Junta de prorrogar los horarios de cierre, una medida que navega «a contracorriente» del sentir cívico, añade el jurista.
«No se han tenido en cuenta las alegaciones de los vecinos» al borrador que en su día propuso la Administración autonómica. De todas formas, a la nueva ordenación aún le queda recorrido. Así, primero ha de concluirse la tramitación y después el texto deberá superar el visto bueno de tres consejos diferentes para, finalmente, ser publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl).
Manga ancha municipal
El Ejecutivo regional no es el único blanco de las críticas vecinales. El abogado también arremete contra la manga ancha que hasta ahora ha demostrado el Ayuntamiento de Segovia con los negocios del ocio nocturno. La intensificación de los controles policiales sobre la hora de cierre y el consumo de bebidas alcohólicas en la calle que tuvo lugar hace apenas un mes es considerada como una actuación aislada y una mera operación de maquillaje para aplacar el aluvión de críticas de los vecinos, según interpreta Agustín Bocos.
«Rotundamente sí ha habido una permisividad del Ayuntamiento» hacia los posibles excesos de la actividad nocturna de ciertos negocios, apostilla el letrado. El abogado, pese al revés de la regulación ordenada por la Junta, anima a los vecinos a que «pongan una denuncia por cada noche que no pueden dormir».