«El idioma es un poco complicado, porque los españoles hablan muy rápido, también en la televisión y en la radio, y para los extranjeros es un poco difícil», explica Martina Pötel, alumna de los cursos de español para inmigrantes impartidos por Cruz Roja. Martina es alemana y desde el pasado mes de julio vive en Carrión de los Condes, localidad de donde es natural su marido. Su intención es perfeccionar el idioma y trabajar junto a su marido en un hostal de peregrinos del Camino de Santiago.
Y es que además de la preocupación por el trabajo y la vivienda, los inmigrantes también se plantean otras cuestiones, como la enseñanza y la sanidad, y su preocupación no se refiere únicamente a sus hijos, sino que también les preocupa su propio aprendizaje. La principal inquietud es el aprendizaje del idioma, aunque también la mejora de su nivel de formación a través de cursos que les permitan acceder a un puesto de trabajo.
Cruz Roja tiene tres grupos de español para inmigrantes, dos de adultos en diferentes niveles de iniciación y perfeccionamiento, y otro de menores. Además, la organización ha empezado a trabajar en Venta de Baños, donde hay un grupo de mujeres marroquíes que acuden al curso de español.
Teresa Jubete es palentina y profesora de los cursos de español y, después de vivir muchos años en Brasil, se siente totalmente identificada con sus alumnos, quienes tienen mucho interés por aprender, según sus palabras. La mayoría de los alumnos son de Marruecos y el 80% están desempleados. Además, Cruz Roja imparte cursos de formación específica de informática, educación vial, ayudante de cocina, cuidador de personas dependientes, atención al cliente, soldadura, camarero y carretillero, entre otros.
La principal razón que motiva a los inmigrantes a dejar su tierra y emprender rumbo hacia otra desconocida son los hijos y la ilusión por mejorar su vida, según asegura la responsable del programa de Intervención Social, Gema López. «La educación y los servicios sanitarios suelen ser bastante deficientes en los países de origen. Esto lo ven como un mundo diferente y les sorprende el hecho de tener una asistencia sanitaria y poder ir al médico en cualquier momento», explica Gema López, quien asegura que muchos inmigrantes no han podido formarse por falta de medios económicos y al llegar aquí «se vuelcan para que sus hijos tengan la oportunidad de recibirla y puedan ser algo en la vida».