Uno de los cambios más notables en la estructura de la población en los últimos años es la llegada de inmigrantes de un amplio conjunto de países, que están jugando un papel destacado en el mantenimiento de la población en una región marcada por la disminución y el envejecimiento de sus habitantes. Pero la crisis y el incremento del desempleo están provocando el aumento de los casos de retorno de inmigrantes a sus países, convirtiéndose en una de las principales peticiones de orientación en el programa de Intervención Social de Cruz Roja, junto a las consultas laborales, la intervención en casos de asilo político y las reagrupaciones familiares.
«Estamos teniendo el mayor número de solicitudes de retorno y se han tramitado varios casos, la mayoría de mujeres sudamericanas de países como Perú, Bolivia, Brasil y Colombia», explica la responsable del programa de Intervención Social de Cruz Roja, Gema López, quien señala que en años anteriores los casos de retorno eran escasos, produciéndose entre uno y dos al año, porque «la persona que viene no quiere volver, pero algunos han llegado a una situación límite», agrega.
Y es que la situación de los inmigrantes suele ser irregular y la mayor parte de los regulares están desempleados, según sus explicaciones. «La crisis les ha afectado mucho, hayándose en situación de desempleo incluso los dos miembros de la unidad familiar. Es un momento difícil para ellos, porque el sector de la construcción ha sido uno de los más afectados», destaca Gema López.
Aún así, muchos son los inmigrantes que, conscientes de la situación económica, deciden seguir viviendo en nuestro país amparándose en frases como «aquí no estoy bien, pero en mi país estoy mucho peor». En este sentido, ha variado el perfil de las personas inmigrantes que vienen, ya que hace diez años la mayoría eran mujeres sudamericanas, mientras que ahora cobra importancia la población masculina procedente especialmente de Marruecos, Bulgaria y Rumanía.
Más hombres
Actualmente residen en la provincia de Palencia 6.799 extranjeros, de los que 3.533 son varones y 3.266, mujeres, según el avance del padrón del Instituto Nacional de Estadística (INE). Estas cifras suponen un aumento del 13% respecto al 2008, cuando la provincia contaba con 5.998 habitantes extranjeros. Si se tiene en cuenta que la población en la provincia es de 173.070, los inmigrantes representan el 3,9% del total de la población.
La mayor parte se asienta en la capital y en los núcleos cercanos a ésta, como Villamuriel, Venta de Baños y Dueñas, y también en algunos municipios del norte de la provincia, como Aguilar y Guardo.
De acuerdo con la Dirección General de Estadística de la Consejería de Hacienda, el número de trabajadores extranjeros afiliados y en alta laboral en la Seguridad Social en la provincia en el pasado mes de septiembre ascendía a 3.286 personas, de las que 2.009 son hombres y 1.278, mujeres, disminuyendo respecto al mes anterior (-0,27%) y respecto a septiembre del año 2008 (-4,50%). Además, de los 3.286 afiliados extranjeros en alta en Palencia, 1.197 proceden de la Unión Europea.
En Palencia, la mayoría de los inmigrantes están afiliados al régimen general (2.210), 431 pertenecen al sector agrario, 347 al régimen de empleados del hogar, 293 son autónomos y 5 están afiliados al régimen del carbón. Aún así, la provincia es la que menos número de afiliados extranjeros tiene de la región, con el 5,10% de los trabajadores inscritos.
Peones, granjeros o pastores son los principales trabajos que desempeñan los hombres, mientras que las mujeres trabajan mayoritariamente como empleadas del hogar y cuidadoras de personas mayores. «Ocupan puestos donde los horarios son excesivos y los sueldos, muy bajos. Son esos puestos por los que hemos pasado y hemos ido abandonando para mejorar», explica la responsable del programa de Empleo, Nuria Urbón, quien asegura que la formación que algunos de estos inmigrantes reciben en sus países no se tiene en cuenta aquí. «En igualdad de condiciones, siempre va a conseguir un puesto de trabajo un español, porque un extranjero sólo puede trabajar en aquellas profesiones que no exista ningún demandante español apuntado al paro», concluye.