Preside la mayor empresa de generación eléctrica de España, convertida en los últimos años en una de las pocas multinacionales con sede en la Península. Ignacio Galán (Salamanca, 1950) tiene claro el futuro del sector energético, pero duda de que toda la potencialidad que posee pueda surgir con la fuerza necesaria si España no deja de ser una isla energética, si no mejoran y aumentan las conexiones hacia Europa que permitan la salida del flujo excedentario, un río de energía que, de otra forma, no tendrá destino y terminará perdida. Por eso aboga por una nueva política energética que combine del uso de todas las fuentes, incluida la nuclear cuyos residuos, afirma, podrán ser asegurados en el futuro.
-¿La crisis económica se ha reflejado en el consumo eléctrico?
-La demanda eléctrica en España ha experimentado una fuerte caída hasta situarse en los niveles de hace cuatro años. En la demanda industrial, el descenso ha sido aún más pronunciado.
-¿Existen previsiones de algún cambio de tendencia a corto plazo?
-Dada la situación económica y sus inciertas perspectivas de recuperación a corto plazo, no se atisba un crecimiento de la demanda eléctrica en el futuro inmediato. No obstante, Iberdrola está invirtiendo, fundamentalmente, en centrales hidráulicas de bombeo, para hacer frente a las puntas de demanda, y en energía eólica.
-Como responsable de una empresa con negocios en el Reino Unido o muchos estados de Estados Unidos tendrá una visión sobre cómo ven los analistas internacionales la situación española.
-La compleja situación económica está afectando en gran medida a España. Creo necesario mejorar la seguridad jurídica y adoptar una política económica clara y estable que permita al país una rápida recuperación. Sólo así se podría acabar con el pesimismo de los analistas internacionales respecto al entorno económico español.
-¿Cuál serían las medidas a aplicar?
-Resulta imprescindible poner en marcha medidas que completen la política de subvenciones. Aquí costó reconocer la magnitud de la crisis y ahora es preciso impulsar un método para crear un verdadero modelo productivo. En España hemos vivido de transformar la tierra en oro, pero eso se ha acabado. Una de las medidas fundamentales para impulsar la economía es llegar cuanto antes a un consenso en política energética, con una planificación estable y predecible en el tiempo que dé continuidad y asegure las inversiones.
-¿Se han cumplido los objetivos de la planificación energética?
-El Parlamento apostó en su día por unanimidad por las centrales de ciclo combinado de gas y las renovables para satisfacer la demanda de energía y cumplir los compromisos medioambientales, pero los resultados no han sido los esperados. De hecho, la potencia eólica instalada asciende a 17.000 megavatios (MW) y sus perspectivas de crecimiento aseguran el objetivo de alcanzar los 20.000 MW fijados por el Plan de Energías Renovables para el 2010. Sin embargo, las plantas fotovoltaicas y termosolares han disparado su potencia con respecto a los objetivos definidos. Se han instalado 3.000 MW en plantas fotovoltaicas (frente los 400 MW previstos) y se han recibido solicitudes por más de 4.000 MW termosolares, frente a los 500 MW fijados. La retribución media de las tecnologías fotovoltaica y termosolar es de 350 euros por megavatio hora, muy superior a la de la energía eólica, en torno a los 80 euros por megavatio hora. La prioridad de entrada en el sistema de que gozan las renovables y la falta de interconexiones con Francia penaliza a las centrales de ciclo combinado de gas, que cuentan con 21.000 MW de potencia, y a las empresas propietarias que tienen que formalizar contratos de gas a 20 años.
-¿Es partidario de un cambio en la planificación?
-Es imprescindible el máximo consenso posible en el Parlamento para aprobar una nueva planificación energética que aborde la futura composición del mix de generación español y avance en las interconexiones con Europa, para que España deje de ser una isla energética.
-Dentro de ese cambio, ¿debería modificarse la forma en la que se aplican los impuestos sobre la electricidad?
-La electricidad es un bien esencial que en España soporta un IVA del 16%, como si fuera un producto de lujo. Países como Reino Unido, Francia, Italia, Grecia o Portugal han optado por un IVA reducido a la electricidad, equiparándola a otros bienes esenciales que gozan de un tratamiento fiscal más benévolo.
-¿Hay perspectivas de recuperación?
-En otros países son más positivas. En Estados Unidos se empiezan a ver síntomas de mejora, con un mayor movimiento de efectivo y un repunte del consumo, que podrían reforzarse con la inminente campaña de compras navideña, un indicador de la situación económica que mostrará si la recuperación es real. Alemania y Francia manifiestan síntomas de crecimiento positivo. En el Reino Unido el Gobierno de Gordon Brown está adoptando decisiones valientes y se prevé que las elecciones del próximo año supongan un revulsivo político para el país.
-Las centrales nucleares ¿deben de seguir funcionando cuando han acabado el ciclo de vida para el que fueron construidas, como la de Santa María de Garoña, en Burgos?
-Deben seguir funcionando siempre que sean seguras y Garoña, según han puesto de manifiesto el Consejo de Seguridad Nuclear y la Agencia Internacional de la Energía, lo es. Los países más desarrollados del mundo, como Estados Unidos, Japón, Suiza u Holanda, disponen de centrales nucleares como la de Garoña.
Recursos judiciales
-Nuclenor, la empresa que gestiona la central y que está participada por Iberdrola ha recurrido el cierre. ¿Confía en que el recurso sea tramitado en los tribunales?
-No tengo ninguna duda de que los recursos contra el cierre saldrán adelante. Sólo se puede expropiar por interés social, pero en ese caso se debe pagar el justiprecio. España no es más rica que los países que han decidido que centrales similares pueden seguir abiertas hasta los 60 años de funcionamiento y el cierre lo acabarán pagando los consumidores, como pagan por las centrales no construidas de Lemóniz y Valdecaballeros.
-Pero es que las centrales nucleares, tienen además otro problema, el de unos residuos con unos periodos enormes de actividad.
-Los residuos nucleares han de permanecer en el entorno de las centrales. No soy partidario de que se estén moviendo de un lado para otro, eso ya ahorraría costes. Además, existen tecnologías avanzadas para la reutilización de dichos residuos en países como Francia que podrían aplicarse en un futuro aquí. Hoy sólo se le saca rendimiento energético al 5% del combustible, por lo que no debemos desechar nada. Por ejemplo, en la central de Velilla, en Palencia, se han almacenado durante años residuos de la quema de carbón que ahora, gracias a los avances tecnológicos, se están reutilizando. La central quema ahora carbón que antes fue directamente a la escombrera.
-Ya que las menciona, ¿cree que las centrales de carbón deben desaparecer?
-En España, todas las tecnologías de generación de energía eléctrica son necesarias, incluidas las centrales térmicas de carbón. Sería deseable que las ayudas a la quema de carbón nacional por parte del sector eléctrico no distorsionaran el funcionamiento del mercado eléctrico.
-¿Qué opinión le merece al plan anunciado para la reindustrialización de la zona de Garoña cuando se apague la central nuclear?
-El Plan Garoña está bien, aunque no hay que olvidar que el 95% del montante son créditos y sólo el 5%, inversión. Pero no es incompatible con la continuidad de la central. Ya era hora de que se apostara por esta zona.
-En los últimos años, los proyectos para desarrollar coches eléctricos han surgido por todas partes. ¿Cree posible la implantación de este tipo de coches?
-Los coches eléctricos ya funcionan desde mediados de los años setenta, aunque otra cosa bien diferente es su uso masivo. La implantación de estos vehículos a gran escala ha de ser gradual y lógica, para poder ofrecer a los consumidores un producto accesible, asequible y fiable. Iberdrola participa en todos los foros y grupos de trabajo, en España y en todo el mundo, cuyo objetivo es promover la implantación masiva del coche eléctrico. Además, estudia proyectos con grandes fabricantes como Renault, Seat o Volkswagen.
-¿Necesitarán del impulso público o será suficiente con la iniciativa privada?
-Al calor de las cuantiosas ayudas públicas, muchas empresas ajenas a los sectores implicados -automoción y eléctrico- están intentando capitalizar el lanzamiento en España del coche eléctrico.