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El viento sopló a su favor

Gimnástica Segoviana 1 - Real Ávila 0

El viento sopló a su favor

La Gimnástica Segoviana estuvo más acertada que los abulenses y se llevó los tres puntos con un solitario tanto de Mario Molina

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Se despertaba Segovia con un fuerte viento que mecía las ramas de los árboles y que se terminaría convirtiendo en el principal protagonista del 'clásico del vermú', en uno de los alicientes de un nuevo choque entre la Gimnástica Segoviana y el Real Ávila, que este año se disputó en un horario poco habitual, por la mañana. En el fútbol, como en la vida, el viento sopla unas veces a tu favor y otras en contra. La Segoviana venía de chocarse contra él en sus tres anteriores encuentros, en los que ni siquiera llegó a ver puerta, pero contra el Ávila, volvió a estar de su lado y le empujó hacia la victoria.
Y no fue porque el fuerte viento que hubo ayer en toda Segovia y en La Albuera favoreciera en ambos periodos sus ataques o su trabajo defensivo. Fue porque se repuso a un inicio de partido en el que el Ávila estuvo mejor asentado sobre el campo; porque, después, hizo lo que más le conviene, es decir, que el balón estuviera lo antes posible en sus hombres de arriba, que tienen mucha pólvora, a pesar de lo que puedan indicar los últimos resultados. También el viento, o si se quiere el destino, estuvo esta vez de su favor, porque el cabezazo de Mario Molina al poco de iniciarse la segunda parte acabó en las redes de Félix y finalmente porque Durán estuvo muy bien y supo parar las acometidas finales de un Ávila, que no dio razones que justifiquen que llevara ocho encuentros sin perder.
Sí es cierto que el conjunto abulense comenzó el partido mejor que la Segoviana merced a la atrevida (en el buen sentido del término) alineación que dispuso su entrenador, que por muchos momentos pareció un 3-4-3, con dos carrileros muy largos y Barrera, Javi Rodríguez y Piru como hombres más adelantados. A la Segoviana le costó más de veinte minutos dar con la tecla para romper ese entramado y hacerse con la iniciativa del juego. Lo logró principalmente cuando Otero, notable durante todo el encuentro, empezó a entrar en contacto con el balón por banda izquierda y pudo encarar a su marcador. El Ávila terminó por dar un paso atrás, obligado, porque el viento -en este caso, el fenómeno meteorológco- soplaba a favor de los gimnásticos. Agustín dispuso de la primera buena oportunidad al plantarse solo ante Félix que sacó una buena mano.
El peligro del conjunto abulense, mientras, llegó en un mal despeje de Segovia que estuvo a punto de aprovechar Javi Rodríguez. En esos momento, el dominio era ya de la Segoviana que, como en anteriores encuentros, incorporaba muchos jugadores al ataque y pisaba mucho el área rival. Como sería que hasta Chus disparó al larguero con un tiro desde el vértice del área. Ferrero, Agustín y Otero también tuvieron la oportunidad de romper la reciente sequía goleadora gimnástica, pero todavía el viento no se iba a poner de su lado.
Esto iba a ocurrir a la vuelta de vestuarios tras el descanso. Sin tiempo para que los espectadores apuraran el bocadillo, Víctor Pérez puso uno de esos centros que es un caramelo para los delanteros. Mario Molina convirtió ese templadito balón que llegó en un perfecto remate de cabeza ante el que nada pudo hacer el portero visitante.
El Ávila no quiso esperar para dar un paso hacia delante y lograr cuanto antes el empate y su entrenador decidió volver a apostar por el riesgo, acumulando muchos hombres de ataque para que alguno de ellos cazara un balón que le diera un punto. El que se mostró más incisivo en esa tarea fue Barrera, que puso en jaque constantemente a la defensa gimnástica y pudo hacer el 1-1 en el tiempo de descuento.
Pero antes de eso, ocurrieron más cosas. Paco Maroto buscó la sentencia con la entrada de un hombre con gol, como es Javi de la Cruz, pero en vista de que el tanto de la tranquilidad no terminaba de llegar, decidió blindar el centro del campo con la entrada de Calleja en el lugar de Yaco.
Piru y Congui tuvieron las mejores ocasiones para el Ávila en esos minutos, pero el equipo segoviana no renunció a lanzar contragolpes y llegaron a firmar jugadas que están en los manuales del fútbol. Balón sacado desde atrás, pase a un costado, vuelve el balón al centro, ya en las inmediaciones del área y la jugada finaliza en el costado izquierdo. Eso fue lo que hizo la Segoviana a trece minutos para el final, pero el disparo de Manu se fue directamente al lateral de la red. También tuvo el 2-0 Javi de la Cruz al rematar dos centros puestos desde la banda izquierda. Pero como el gol de la sentencia no llegaba, la incertidumbre se mantuvo hasta el final. Barrera puso a prueba a Durán en dos ocasiones, pero éste respondió con sendas buenas paradas. La última, en el tiempo de descuento. Después llegó el pitido final y la Segoviana se marchó a los vestuarios con los tres puntos y empujado por el viento, que esta vez sí sopló a su favor.
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El mediocentro Ferrero se anticipa a un futbolista del Ávila durante un lance del partido. / A. DE TORRE
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El gimnástico Otero, que fue de los más destacados de su equipo ayer, golpea el balón entre dos jugadores del Ávila y ante la mirada del colegiado. / ANTONIO DE TORRE
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