A ctualmente existen territorios en determinados países que han conseguido un desarrollo económico rápido gracias al empleo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, llamada nueva economía, y que está caracterizada por el empleo del conocimiento como fuente de productividad y competitividad; tener un carácter global, no sólo en cuanto a los mercados, también en cuanto a la producción y gestión de los productos y servicios, y apoyarse en una base tecnológica y de organización que es Internet. En esta nueva economía, las ciudades y sobre todo las áreas metropolitanas, juegan un papel muy importante transformándose en el núcleo productivo mas importante, absorbiendo poder generador de actividad económica a las naciones. La razón está en la capacidad demostrada que tienen para desarrollar la innovación tecnológica y empresarial. Aprovechan la sinergia que generan las empresas entre ellas, desarrollando una red que las une a través de dos cosas necesarias para la innovación: talento y capital riesgo.
En Valladolid estamos lejos de poder decir que la nueva economía está en marcha. Pero tampoco cabe esperar que aparezca de forma inmediata y nos resuelva los problemas. La nueva economía responde a una política y estrategia a largo plazo. Mientras tanto, tenemos que apoyarnos en evolucionar la economía que tenemos hasta lograr que los sectores que proporcionan riqueza conquisten y crezcan en los mercados. Son varios los puntos determinantes que deben actuar como palanca. Un buen comienzo sería establecer un plan estratégico para el desarrollo del Área Metropolitana de Valladolid con un 'partenariado' publico y privado que recoja los aspectos útiles para crear un área industrial moderna, con una dimensión medioambiental y una visión social, que tenga en cuenta la movilidad y las comunicaciones necesarias para dotar a la ciudad de una personalidad y calidad de vida que atraigan inversión y capital humano.
Una Universidad que se constituya en el motor del crecimiento económico y empresarial del área metropolitana en el terreno de la nueva economía a través de la formación de profesionales con espíritu emprendedor e innovador. Para corregir esa falta de cultura empresarial en el ámbito universitario, del cual deberían salir buena parte de los futuros empresarios, los estudiantes precisan, sin excepción de carrera, de créditos en materia de emprendedores y participar de una experiencia laboral. El reto se halla en reducir el elevado porcentaje de los que aspiran a ser funcionarios.
La Universidad precisa de un proyecto que desarrolle un campus tecnológico con otros órganos económicos y políticos locales que mejore la mala posición que obtiene a nacional e internacionalmente sobre investigación, según un reciente estudio. El parque científico que la Universidad está creando carece del dinamismo y apoyo suficiente para hacer el esfuerzo que la ciudad necesita. Da algo de miedo el rumbo tomado después de la incorporación de algunas empresas. Es prioritario realizar un esfuerzo mayúsculo para ir creando empresas que se muevan en ámbitos internacionales con vocación exportadora. Exportar productos o servicios es exportar paro a otros territorios. Tenemos jóvenes con talento y buenos productos, pero nos falta la utilización de las tecnologías de la información y de la comunicación para abrir mercados. Algunos piensan que es suficiente para estar en el mercado global con asistir a una feria y tener una página web. Internet es mucho más. Es una herramienta de producción.
La misión y organización del Ayuntamiento de Valladolid debe cambiar. Está obsoleta si la comparamos con otros reconocidos por su dinamismo. Tiene que incorporar y priorizar la búsqueda y promoción de actividades económicas. Al igual que es activo en la promoción de viviendas o actividades culturales y turísticas, también debe organizarse para atraer inversión e innovación. En otras ciudades, independientemente del signo político, los ayuntamientos tienen órganos en el gobierno dedicados al crecimiento económico y a la innovación. No es suficiente con ser patrocinadores del Parque Científico de la Universidad, como si se tratara de un festival musical.
Debemos evolucionar el Parque Tecnológico de Boecillo. La escasa colaboración de la Universidad, el número reducido de personas dedicadas a la innovación y los criterios de admisión para algunas empresas no siempre se corresponde con los de un Parque Científico y Tecnológico. Es una incongruencia que España sea el tercer país con más parques tecnológicos de Europa y ocupemos uno de los últimos lugares en la sociedad de la información y el conocimiento.
Nuestros dirigentes en las áreas de gobierno y oposición de la política local y regional, también en las áreas universitaria y empresarial, deben reflexionar sobre su idoneidad para efectuar el cambio. Si no tienen una nueva comprensión de los fenómenos que están ocurriendo en el mundo, si no tienen establecida una visión, una estrategia que tenga en cuenta la necesidad de modificar el rumbo económico, deben abandonar su responsabilidad y dedicarse a tareas más tradicionales, que vamos a seguir necesitando. Hay que diferenciar lo que es ser un buen gestor de lo que es un buen político. No siempre coincide. El gestor administra unos recursos. El político dirige y establece dónde quiere llegar y el camino a recorrer.
Necesitamos líderes con coraje que dominen la esfera internacional, que conozcan a fondo otras realidades, que dominen idiomas. Hay muchas cosas y lugares donde copiar; copiar es ganar. Seguramente que entre los ciudadanos de Valladolid hay ingenieros como José Vicente de los Mozos o economistas como Luis Garicano a los que apoyar y otorgar responsabilidades públicas de gobierno. No puede ser que las listas estén llenas de aspirantes a dirigir instituciones sin tener un currículum internacional, sin experiencias en empresas privadas y organizaciones multiculturales; si queremos jugar la Champion debemos tener otros capitanes y entrenadores.
Estas son algunas de las ideas sobre las que tenemos que abrir un debate en la ciudad y emprender rápidamente el cambio. No podemos dormirnos.