Zamora acogerá la multitudinaria Nochevieja Universitaria, una fiesta estudiantil que concentra a más de 30.000 personas y que desde que se creó, hace cuatro años, se ha celebrado en la Plaza Mayor de Salamanca. La negativa del alcalde de la capital salmantina, Julián Lanzarote, a autorizar este año el festejo porque «
es una gran borrachera» y los gastos de limpieza y horas extraordinarias de los policías son excesivos para el Ayuntamiento, llevó a los organizadores a buscar emplazamientos alternativos. Ayer por la noche, tras una reunión con la alcaldesa, Rosa Valdeón, y otros miembros del equipo de Gobierno se confirmó que Zamora será finalmente la ciudad donde se festejen las campanadas.
Aunque las fuentes consultadas no quisieron adelantar detalles de la fiesta, sí se avanzó que no se limitará al acto de las campanadas, que tendría lugar en la Plaza Mayor, sino que se pretende organizar otro tipo de actos en distintos escenarios.
Desde la organización de la Nochevieja Universitaria se agradeció el interés mostrado por la alcaldesa, Rosa Valdeón, por «tratar de mantener esta fiesta y evitar su desaparición. Lo que nos gusta es que el Ayuntamiento de Zamora valore que es una actividad positiva y esté dispuesto a ayudarnos y a potenciarla». Nochevieja Universitaria, que es una marca registrada, recordó que Zamora no sólo forma parte del distrito universitario de Salamanca, sino que tiene un campus propio y, por ello, no se desvirtúa el origen de la fiesta, que es concentrar a todos los universitarios antes de las vacaciones navideñas para celebrar esas fechas con los compañeros y amigos de clase.
Durante los cuatro años que se ha celebrado en la Plaza Mayor de Salamanca, la Nochevieja Universitaria ha concentrado a miles de estudiantes llegados de toda la comunidad y en autobuses desde otras provincias. Las campanadas en la Plaza Mayor suponían el inicio de una fiesta que se prolongaba hasta el día siguiente por casi toda la ciudad, lo que conlleva un aumento de las medidas policiales de seguridad y también del servicio de limpieza, costes que el alcalde de Salamanca propuso en esta ocasión a los organizadores que asumieran ellos para continuar con la actividad. Lanzarote explicó el lunes que no estaba a favor de esta fiesta, que no le gustaba y que «lo que no va a ocurrir es que se pague del dinero de los salmantinos los gastos que ocasiona el negocio de unos pocos».
Los organizadores entienden que la fiesta «es una alternativa de ocio marcada por la originalidad y del desarrollo sin incidentes de un día festivo».