Es un cadáver urbanístico en una de las arterias con más caché de la ciudad, aunque ayer dio el primer síntoma administrativo de que puede resucitar en los próximos meses. Desde octubre del 2005, un andamio de seguridad apuntala las protegidas pero decrépitas fachadas de este antiguo hostal, sede de los taurinos de Valladolid. El Lucense descansa en paz desde hace más de una década en la confluencia del Paseo Zorrilla con Puente Colgante, a pesar de que su tumba suponga un atentado contra la estética.
Primero fue la denuncia de un particular la que llevó al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León a suspender el proyecto de reforma, consistente en la construcción de un bloque escalonado de ocho plantas con 26 viviendas. Finalmente, el recurrente renunció al pleito y el caso quedó archivado. Después, el desacuerdo entre los propietarios ha impedido retomar la rehabilitación de las fachadas y posterior construcción de un edificio residencial en el solar. Pues bien, ayer el Ayuntamiento de Valladolid dio una pista de la que puede ser la necesaria recuperación de este entorno. El equipo de gobierno aprobó inicialmente el proyecto de actuación en esta finca, propiedad mayoritaria de la constructora burgalesa Aragón Izquierdo. Según informó el Consistorio, se trata de un primer paso, que conlleva una reparcelación que da lugar a dos suelos, mientras que se cede un espacio calificado como parque y jardín, que se unirá al actual existente en el callejón Desengaños.
Fuentes de Urbanismo señalan que la presentación de este proyecto por parte de la junta de compensación de esta unidad de actuación hace suponer que el conflicto entre los dueños se ha solucionado. En la constructora eludieron dar explicaciones. El Ayuntamiento acuerda también sacarlo a información pública y será en el periodo de alegaciones cuando se despejen las dudas. Las mismas fuentes señalan que será necesario la presentación de un nuevo proyecto arquitectónico para el inmueble, lo que hará que la recuperación se alargue en el tiempo.
En la misma reunión, la Junta de Gobierno acordó que Sacyr retome las obras de la calle Caamaño, que tendrán que estar concluidas antes del 31 de marzo.