No sólo son amigos o compañeros de trabajo sino incondicionales de la obra de Carmen Madreña Roja. La artista leonesa presentó ayer la colección 'Arte Vegetal', que permanecerá expuesta hasta el próximo 16 de noviembre en el centro cívico Rondilla. No hubo un numeroso público pero el que acudió quedó «prendado» de esa simbiosis entre arte y naturaleza con la que la artista rinde tributo a la destreza y paciencia de los hombres y mujeres del medio rural, sobre todo a las pastoras, tejedoras e hilanderas a través de la serie Espantaánimas. «La obra original y laboriosa provoca una agradable serenidad que refleja la forma de ser de la propia artística», explicó su amigo David de Benito al contemplar uno de los cuadros junto a María Orejana.
«Ese trato de la naturaleza desprende brillantez y sensibilidad, no es fácil captar esa simbiosis entre arte y entorno natural», añadió Mario González, quien acudió a la presentación junto a su mujer Ana García y su hija, la pequeña Julia González García. La artista estuvo además respaldada por compañeros del sindicato Comisiones Obreras, como Yolanda Rodríguez, y por Cristina de la Torre Sanz, del Ateneo Cultural Jesús Pereda.
La muestra que llega a Valladolid de manos del Ateneo se inscribe en un amplio proyecto de turismo rural en la localidad de Salientes (León), de apenas una veintena de habitantes, que indaga en el uso artístico del material vegetal, flores, plantas, mimbre y, aprovechando su belleza, transformarlo en piezas artísticas para así, sortear los efectos del paso del tiempo. Los asistentes a la inauguración entre ellos Adolfo García Sanz pudieron contemplar cómo de las hojas del roble surgen los 'globos de bosque de invierno' (juguetes de pastores); de la amapola, la pasión y el amor; de los girasoles, los soles para tiempos de aguaceros; de las flores de castaño, los recursos humanos y de la manzanilla y la mimbre, el estudio sobre la amargura. Forman parte del proyecto 'Mil madreñas rojas' que busca el desarrollo de nuestro medio dándole una idea artística. En representación de este colectivo acudieron Víctor M. López y Santos Madreña Roja. Entre algunos curiosos que elogiaron la obra se encontraban Carmen Álvarez y Felipe Sacristán así como Carmen Jiménez, asidua a los actos del Ateneo Jesús Pereda.