Los españoles nos jubilamos cada vez más tarde. Los cambios legislativos, los incentivos para mantenerse en el puesto de trabajo y el miedo a la crisis han propiciado que la edad media real de retiro se haya situado en la actualidad en 63 años y diez meses, muy cercana ya a la oficial de 65 años.
El retraso de la edad de jubilación es una de las medidas que los expertos proponen para garantizar la viabilidad de los sistemas públicos de pensiones, con problemas a largo plazo. Esta debilidad es, en el caso de España, sistemáticamente recordada por los organismos internacionales y la UE. No obstante, en este apartado nuestro país parte con ventaja con respecto a otros, porque cuenta con una de las edades reales de retiro más elevadas de Europa. Datos de Eurostat constatan que la edad media fue en el 2007 de 62,1 años, frente a los 61,2 del conjunto de la UE. Francia (59,4 años) Italia (60,4) y Alemania (62) están por debajo de esa edad, mientras que por encima se encuentran países como Holanda (63,9 años) y Reino Unido (62,6).
A la subida de esa cifra contribuye de manera importante el que haya cerca de 20.000 trabajadores que se jubilan cada año con más de 66 años -en su mayoría, autónomos-, una cifra que duplica ampliamente los 7.500 casos del 2002. La puesta en marcha de incentivos que exoneran de la mayoría de las cotizaciones a los trabajadores de más de 65 años e incrementan el 2% la cuantía de la pensión por cada año que rebase de los 65 en el mercado laboral -en ambos casos si se han cotizado más de 35 años- han contribuido a favorecer la permanencia en su ocupación de miles de personas.
Las estadísticas del Ministerio de Trabajo revelan que en la actualidad existen más 128.000 afiliados a la Seguridad Social mayores de 65 años, 5.000 más que en enero. Son varias las causas que llevan a los trabajadores a permanecer activos después de esa edad. Lo hacen, por ejemplo, para elevar la pensión. Y pese a ello, se da la circunstancia de que las jubilaciones entre los 75 y 79 años generan la prestación más baja -859 euros al mes- según datos del 2007.
La pensión media más elevada por tramos de edad -2.137 euros- se da entre las personas que más pronto acceden a la jubilación y que tienen entre 50 y 54 años. Se trata de afiliados al régimen especial de la minería del carbón, con salarios generalmente elevados.
También existen unos 7.000 beneficiarios mayores de cien años. Una cifra en constante crecimiento que traduce la esencia del principal problema de los sistemas públicos de pensiones: los jubilados viven cada vez más años y, por tanto, cobran su prestación durante más tiempo.
La edad legal de jubilación es de 65 años, pero existen muchas excepciones. Mineros, trabajadores del mar y bomberos, entre otros, tienen derecho a retirarse antes. Dadas las características de su trabajo cada año cotizado les computa por más de uno, en función de índices preestablecidos. Los trabajadores que cotizaron antes de 1967 pueden retirarse a los 60 años, con pérdida de una parte de su pensión, que está en función de los años cotizados y los que le falten para llegar a los 65. También pueden hacerlo los mayores de 61 si no cotizaron antes de 1967, con similares recortes.