¿Sabe lo que hace su hijo cuando el sábado apaga la Nintendo y sale de casa? Los carteros dejaron la semana pasada en 69 buzones una carta en la que la Policía Local de Valladolid informaba a los cabeza de familia que un menor bajo su custodia había sido sancionado por beber alcohol en la calle. Muchos de esos padres no habrán dado crédito a lo que leían. Y así es un fin de semana tras otro, haciendo de lo excepcional rutina. El consumo de alcohol y tabaco, drogas legales y que gozan de una aceptación social que enmascara su potencia de adicción y sus efectos nocivos, es más alto entre los adolescentes de Castilla y León que entre los del resto de España. 67 chavales de cada 100 entre 14 y 18 años confiesan haber bebido en el último mes. La cifra baja con respecto al 2004 (eran casi 75), pero no mueve a la satisfacción.
Los coqueteos con éstas y otras drogas son más precoces que antes. Los 13 años de ahora distan bastante de los casi 17 años (16,7) de media del primer sorbo entre las personas que intentan ahora desterrar el alcohol con un tratamiento de desintoxicación, en su mayoría hombres (proporción de 5,4 varones por cada mujer), españoles (88%, aunque cada vez hay más inmigrantes) y con una edad media de 43 años. Toda una vida por delante que quieren disfrutar sobrios. El alcohol y el cigarrillo serán el caballo de batalla del Sexto Plan Regional de Lucha Contra la Droga, sin dejar de lado los porros, la cocaína, las drogas de diseño o lo que vulgarmente conocemos como éxtasis, la heroína, las 'anfetas', los tranquilizantes sin recetas y los 'pegamentos' inhalables. La radiografía que se hace a continuación se basa en el propio análisis del plan oficial, con datos de 2.540 entrevistas sobre consumo de drogas a personas de 14 a 70 años efectuadas en el 2008 (trabajo con un error muestral del 1,98% para un nivel de confianza del 95,5%) y de otro sondeo en el que han participado 1.107 estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. La situación mejora con respecto a años anteriores, pero el camino por andar es largo y complicado.
TABACO
Crece el rechazo en centros de trabajo
Los adolescentes de la región fuman más
Al igual que sucede con el alcohol, los adolescentes de la comunidad fuman más que los del resto de España, aunque con el tabaco hay menor percepción de permisividad. El 67% de los chavales cree que sus padres no van a ver con buenos ojos que enciendan un cigarro. La demanda de cajetillas de tabaco ha caído de los 236,6 millones en el 2004, a los 220,6 del 2007. Sólo sube la picadura de liar. Crece el número de casas libres de humo, que pasa del 36,9% del 2004, al 44,8% del 2008. La mitad (49,9%) de los adolescentes entre 14 y 18 años ha probado el tabaco y el 17,7% fuman a diario, 1,9 puntos por encima de la media estatal.
La sustancial mejora en los últimos años, con un aumento, por ejemplo, del rechazo al humo en los centros de trabajo que crece hasta el 70,3% de la población, convive con otros datos de efecto retorcido, como es que baje el número de personas que intentan dejar de fumar. Los expertos atribuyen esta situación a que a las puertas de los tratamientos están ya los grandes fumadores, con una alta dependencia de la nicotina. De los estudiantes que fuman, el 74,5% muestran intención de dejarlo y el 43,6% afirman que lo han intentado ya, pero sin éxito.
CANNABIS
Se percibe que se compra fácilmente
Idénticas urgencias de hospital que la heroína
Es una droga ilegal, pero la aceptación social que tiene la sitúa en un estatus intermedio entre el alcohol y el tabaco y la cocaína, heroína y resto se sustancias estupefacientes prohibidas. El 26,8% de la población asegura que la ha probado, el 7,7% el último año. Un dato alentador si se compara con el del 2004, cuando esos consumidores de los últimos doce meses eran el 15,7%, lo que denota una contracción en el consumo.
Entre los escolares de 14 a 18 años, el 37,4% afirman haber consumido alguna vez cannabis, porcentaje que se sitúa en el 30,5% en el último año y el 19% en el último mes. La edad de acercamiento a esta droga baja a los 15 años, aunque la mayoría se incorpora entre los 15 y los 17 años. Las urgencias hospitalarias que provoca el cannabis son similares a las de la heroína. De los adolescentes iniciados en la 'hierba', el 14,2% han pensado en alguna ocasión que no pueden controlar su consumo; el 13% se ponen nerviosos ante la posibilidad de que les falte un porro; el 16,9%, están preocupados por su consumo y el 23,4% afirman que desea dejar de fumar.
El cannabis y la cocaína están presentes en el 7,6% de los accidentes mortales de circulación.
COCAÍNA
El 6% de la población la ha probado
Consumo concentrado entre 30 y 39 años
Es la segunda droga ilegal que más se consume y el grueso de los habituales a ella han sobrepasado los 29 y no han cumplido aún 40. El 6% de los ciudadanos de Castilla y León ha probado la cocaína alguna vez en la vida, con una prevalencia del 0,9% que se declaran consumidores en el último mes.
En la población estudiantil, los primeros contactos con esta sustancia se producen a los 15,7 años. En este tramo de edad, el 5,5% de los adolescentes que confesaba haberse metido 'coca' en el 2004 ha descendido hasta situarse en el 4,4%. Para consumir droga hay que hacerse con ella y el 67,4% de la población considera que comprar cocaína es «fácil o muy fácil», porcentaje que baja hasta el 42,4%, que también es alto, entre la población de 14 a 18 años.
DROGAS DE SÍNTESIS Y OTRAS
Percepción del alto riesgo de consumo
Anfetaminas, tercera sustancia ilegal
La evolución del consumo de drogas de síntesis (vulgarmente éxtasis) comenzó ha perder fuelle a partir del 2002 y presenta los valores más bajos en la actualidad. El 3,1% de la población de 14 a 70 años afirma haberlas probado, porcentaje que baja al 0,1% cuando se circunscribe ese consumo al último mes. Uno de cada dos ciudadanos cree que no hay que buscar mucho para hacerse con estas sustancias. Cierran el mapa de estupefacientes los tranquilizantes sin receta, los alucinógenos, lo opiáceos, los inhalables y las anfetaminas. Esta últimas son la tercera sustancia ilegal más consumida en Castilla y León. De los escolares, el 6,4% aseguran que alguna vez han consumido tranquilizantes sin receta médica.
ALCOHOL
Atracón etílico y bebedor 'de fondo'
Consumo semanal habitual a los 15 años
Uno de cada tres adolescentes de 14 a 18 años percibe que sus padres le dejan consumir alcohol. Este panorama de tolerancia social explica que, pese a la evolución positiva de la situación, casi el 67% haya bebido en el último mes y el 32,5% lo haga todos los fines de semana. Este último hábito es una realidad a los 15 años. Entre los estudiantes se da un consumo intensivo (5 ó más bebidas en dos horas). En este espejo se miran el 31,7% de los chavales.
La edad marca la forma de consumir. Los mayores de 50 años beben a diario, mientras que en el tramo entre los 14 y los 29 años predomina el consumo de riesgo, concentrado de viernes a domingo.
Beber en exceso tiene sus consecuencias. En el bando estudiantil, el 7,7% de los que coquetean con el alcohol admite que ha tenido riñas, el 3,4% accidentes, el 1,4% ha sido detenido por la policía y el 1,2% ha acabado en urgencias. Unas emergencias hospitalarias a las que acuden con más frecuencia las personas mayores de 30 años (el 64,7%), donde los hombres ganan a las mujeres, salvo en el tramo entre los 14 y los 29 años. En esa horquilla de edad, la equiparación de sexos, tan difícil en otros ámbitos, supera el aprobado: de cada 10 ingresos en urgencias, 5,4 son pacientes femeninas.
Llamativo es que casi 23 de cada 100 adolescentes reconozcan haber viajado de pasajeros con un conductor bebido. Un dato esperanzador es que el número de hogares en los que se rinde culto a la abstinencia y nadie bebe ha pasado del 27,3% en el 2004, al 34,8% en el 2008. Por contra, en el 16,9% todos consumen.
POLICONSUMIDORES
Bebida, tabaco y cannabis o cocaína
El alcohol como tarjeta de visita
El policonsumo de sustancias es más frecuente en la juventud o los primeros años de la vida adulta y una práctica que por fortuna ha bajado en relación al 2004, año en afectaba al 6,9% de la población, frente al 4,2% del 2008. El 96,2% de las personas que consumen varias drogas beben alcohol de forma habitual, el 88,6% fuman cannabis, el 78,1% son afines al tabaco y el 74,3%, asiduos a la cocaína.