Tal como adelantaba la semana pasada Avadeco el sector del comercio está muy tocado. Aunque los hosteleros también admiten que ha descendido el número de comensales y sobre todo el gasto medio, el sector mantiene su dinamismo y se registran algunas aperturas.
Dicen los expertos en gastronomía que la reina de todas las setas es la 'Amanita caesarea' o Amanita de los césares, también conocida como Oronja y Huevo de Rey. A finales del 2006, en un homenaje a esta seta tan apreciada, el cocinero Ricardo Campos Palero bautizó como La Oronja su restaurante de Zamora (con un Sol en la Guía Repsol 2009), donde ofrece a sus clientes una cocina de mercado y de temporada pero con prudentes toques de creatividad. Ahora desembarca en Valladolid con la apertura al público del nuevo restaurante Huevo de Rey, en pleno centro de Valladolid, precisamente en un local de la calle Zúñiga antes ocupado por una tienda de ropa. Recuerdan la canción de los desaparecidos Ketama: «No estamos locos, que sabemos lo que queremos...». Los tres socios, Ricardo Campos -Richard para los amigos-, Jesús Romero y Nacho Pineda, aseguran que «no estamos locos, lo tenemos que hacer ahora o nunca, los locales tienen mejores precios y estamos preparados». Desde hoy (ayer fue la inauguración), el cocinero madrileño afincado en Zamora, que fue Premio Nacional de Gastronomía en el 2002, traslada a Valladolid su línea gastronómica centrada sobre todo en los productos de la tierra.
Ésta no es la única apertura en el sector de la hostelería en Valladolid en lo que va de año. El pasado 2 de julio abría sus puertas al público el nuevo restaurante El Berenjenal en la calle Duque de Lerma para cubrir el hueco dejado por el antiguo Huerto de Melibea dedicado a la comida vegetariana. Silvio Llorente y Mar García Santiago recurren a «productos ecológicos comprados a agricultores locales».
También en el centro de Valladolid, en plena Plaza Mayor, unos empresarios cántabros abrieron el 1 de junio el restaurante Otras Luces que exporta una nueva filosofía. Desde las nueve de la mañana y hasta las 00.30 horas la cocina permanece abierta. Manuel Rodríguez, el encargado, explica que no se admiten las reservas porque la rotación es continua. En cualquier caso, «garantizamos que nadie se queda sin comer. Si cuando llega el cliente no hay mesa, se le pide el número del teléfono móvil y se le llama en cuanto queda una libre», añade.