Desde hace seis años José Amancio Moyano Muñoz ocupa el cargo de presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Toro. De la vendimia que acaba de concluir realiza un buen balance, sobre todo por la calidad del fruto, que espera que se refleje en excelentes vinos. A su juicio la nota negativa es la cantidad de uva excedentaria que ha salido fuera de la Denominación de Origen Toro y los bajos precios que las bodegas han pagado por las uvas. En cuanto a retos de futuro, su prioridad es incrementar la promoción de los vinos para tratar de aumentar las ventas y conseguir una sede más funcional para la Denominación de Origen Toro
- ¿Qué balance hace como presidente del Consejo Regulador de la campaña de vendimia que acaba de concluir?
- La vendimia se ha desarrollado con cierta normalidad ya que el tiempo ha acompañado. Empezó como todos los años, siendo una vendimia muy a la carta, ya que algunas bodegas empezaron y después tuvieron que paralizar la recepción, ya que la maduración ha sido más complicada que otros años. Al final, lo que importa es la calidad, según los informes de los técnicos, que es extraordinaria y esperemos que se traduzca en los vinos que se van a elaborar con esas uvas.
- ¿Se han cumplido las previsiones en cuanto a cantidad de cosecha recogida?
- Hay que felicitar a los técnicos del Consejo Regulador porque al final han clavado la cifra de uva que se ha recogido, en torno a 19,2 millones de kilos. Si a esto sumamos los cerca de dos millones de kilos de uva que han salido fuera de la Denominación de Origen Toro, alcanzamos los 21 millones de kilos, que era la cifra que barajaba el Consejo Regulador. Ahora tendremos que esperar a ver qué vinos salen, esperemos que de la máxima calidad.
- ¿Cómo valora que cerca de dos millones de kilos no hayan sido adquiridos por las bodegas de la zona?
-De forma muy negativa. Sería ideal que toda la uva producida en la zona pudiera ser comercializada dentro de la Denominación de Origen Toro, pero es lo que hay y tenemos que hablar lógicamente de excedente. A mi juicio esta situación es penosa, sobre todo por el precio al que ha salido esta uva, aunque parte de la uva que ha quedado dentro tampoco es rentable.
- ¿Sigue siendo rentable el cultivo del viñedo en la Denominación de Origen Toro?
- Hay que tener en cuenta que el viticultor está todo el año cuidando la viña y mirando al cielo para que cuando llegue la vendimia poder vendimiar. Sin embargo, cuando llega la campaña el viticultor se encuentra con la realidad de que no tiene a quien vender sus uvas. Creo que esta situación supone un trauma para el viticultor, aunque desde el Consejo Regulador no podemos hacer más, únicamente tratar de incrementar las promociones para que se conozcan más nuestros vinos, puedan aumentar las ventas y que esto pueda facilitar la compra de más kilos de uva. De otro lado, creo que también tenemos que tener cuidado con la producción para que no esté descontrolada y se produzca más de la cuenta, ya que por mucho que se venda como no se controle la producción, siempre habrá excedente.
- Viticultores de la zona se han quejado de que los bodegueros no quieren negociar sobre los precios de la uva. ¿No sería posible crear una mesa de precios como usted ya propuso hace años?
- Cuando realizas una acción dos o tres años seguidos pero ves que no obtienes los resultados esperados, es de tontos seguir con esa acción. La creación de una mesa de precios es una acción que el reglamento encomienda al Consejo Regulador, así como estimular las relaciones entre viticultores y bodegas y una forma de hacerlo era sentar a las dos partes en una mesa para negociar el precio. Está claro que es muy complicado sacar un precio de esa reunión, pero creo que sí se podría crear una mesa de encuentro entre productores y elaboradores porque ambos están en el mismo barco y deberíamos hacer lo posible para que todo el sector salga bien parado. La verdad es que intenté crear esta mesa hace unos años, pero el éxito fue escaso ya que a la convocatoria, la vez que más bodegas vinieron, fue cuando en la reunión estuvieron ocho.
- Los bodegueros se amparan en la situación actual del sector para no adquirir más uva, ¿cómo valora esta postura?
- La realidad es muy similar en todas las Denominaciones de Origen de España ya que hay sobreoferta en todas las zonas y cada uno se las tiene que ingeniar como puede para dar salida a su vino. Aunque se habla mucho de exportación como una salida, también tiene un límite y al salir tanto vino, esto también repercute en los precios. Un dato significativo es que el 84% de los vinos que entran en Estados Unidos tienen allí un precio de venta al público de diez dólares, lo que quiere decir que los vinos salen de las bodegas a un precio que ronda los dos euros.
- En el último pregón de la Fiesta de la Vendimia se realizaron públicamente varios llamamientos a la unidad del sector, ¿no existe esta unidad en el marco del Consejo Regulador?
- No acabo de entender por donde se rompe esa unidad, si es entre los bodegueros, entre bodegas y viticultores… Creo que este llamamiento es una frase muy bonita que queda muy bien y a todos nos gusta, pero no acabo de encontrar esta ruptura. Para mí, la ruptura del sector es que se produce más de lo que se vende y esa es la ruptura que hay que tratar de unir, que se conseguirá promocionando los vinos todo lo que se pueda y controlando la producción. La unión se puede comprobar en los plenos, que se desarrollan con normalidad, al igual que en las presentaciones, a pesar de que dentro de cada sector haya opiniones diversas, aquí, en Somontano, en Rioja, en Valdepeñas… en todos los sitios.
- Lleva varios años reclamando una sede digna para el Consejo Regulador, ¿va a seguir insistiendo?
- Desde hace seis años, los que llevo de presidente, llevo realizando esta petición. Al principio se planteó una adecuación de la sede actual e incluso se llegó a hacer un proyecto para que fuera más funcional de lo que es. Al final nos pararon los pies y nos ofrecieron el Alcázar para adecuar allí la sede y un Museo del Vino con unos fondos que no llegaron. Mientras tanto, lo que hay es un parche; nos han cedido la capilla del palacio de los Condes de Requena y aunque estamos agradecidos la necesidad sigue estando ahí, por lo que seguiremos reclamando.