Se reforzará la seguridad exterior del edificio, pero las máquinas no entrarán en las entrañas de este histórico de la escena vallisoletana para abordar la rehabilitación anunciada en febrero del 2007. Caja Duero tiene previsto iniciar en las próximas semanas las obras para la consolidación de las fachadas y las cubiertas del Lope de Vega, unos trabajos que tienen como objetivo asegurar los elementos exteriores de este tocado inmueble, que la entidad de ahorro adquirió en subasta el 4 de abril del 2006 por siete millones de euros.
Detrás de esta intervención «puntual», como la definen en la entidad, está el mal estado de este teatro. En el último año se han producido dos episodios que avalan esta afirmación. Según informaron ayer en la Concejalía de Urbanismo, en noviembre del 2008 este departamento emitió una orden de ejecución para que Caja Duero reforzará los elementos exteriores del inmueble después de que se produjera el desprendimiento de parte de la cornisa. Las obras se llevaron acabo.
Más recientemente, concretamente el pasado viernes, tras la tromba de agua que anegó varias zonas de
Valladolid, los Bomberos tuvieron que acudir al número 12 de María de Molina tras la caída de unos cascotes de la techumbre del edificio. La dotación saneó la zona superior del teatro y retiró varios trozos de cornisa que se encontraban en mal estado. Por razones de seguridad se colocaron unas vallas para proteger a los viandantes.
Pues bien, en las puertas del teatro luce ahora un enorme cartel en el que Caja Duero anuncia las próximas obras. Fuentes de la entidad explicaron ayer que la finalidad es mantener el inmueble en las mejores condiciones ante la época invernal que se avecina. Los andamios podrían estar colocados al menos durante dos meses hasta que se concluya esta intervención.
¿Es el inicio de la rehabilitación integral? No. En Caja Duero aseguran que la vuelta a la vida cultural del Lope de Vega no está ahora sobre la mesa del consejo de administración, porque en este momento hay otras prioridades.
Obra pospuesta
Fue a finales de julio del 2008 cuando la entidad financiera decidió posponer el plan de rehabilitación presentado por el presidente Julio Fermoso un año antes. Según trascendió, fue Isaías García Monge el que recomendó al consejo de administración un estudio más minucioso de los costes de reforma. Un informe de los arquitectos desveló que los problemas estructurales del edificio requerirían una inversión superior a los siete millones de euros, lo mismo que costó la adquisición del teatro en subasta a la empresa Auditorium Privatum. Dos meses más tarde, se conocía la oferta realizada por los accionistas del Casino de
Castilla y León a Caja Duero para adquirir el inmueble, obra del arquitecto Jerónimo de la Gándara e inaugurado en 1861.
La noticia provocó el rechazó inmediato del alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, quien mostró su disgusto ante una posible venta.
A día de hoy el inmueble permanece protegido y su uso escénico blindado. El pleno del Ayuntamiento ratificó a finales del pasado año el carácter teatral del Lope de Vega tanto en el cuerpo principal de la calle María de Molina como el edificio que da a la calle Veinte de Febrero y que en su día albergó un mesón. Sólo con una modificación del Plan Especial del Casco Histórico se podría cambiar esta calificación, algo que parece altamente improbable tras la toma de postura de los tres grupos municipales.
El proyecto de Caja Duero permanece en un cajón a la espera de que la situación económica o de prioridades cambie. El objetivo de la entidad es mantener el uso teatral de la sala e incluirla en los circuitos nacionales e internacionales.
Asimismo, estaba previsto habilitar el edificio de la calle Veinte de Febrero como una sala de exposiciones. El Ayuntamiento concedió las licencias para estas obras el pasado 12 de junio.