elnortedecastilla.es
Jueves, 24 mayo 2012
sol
Hoy8 / 24||Mañana11 / 26|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Cantera cinéfila para un siglo

CULTURA

Cantera cinéfila para un siglo

'Cinematógrafo', la propuesta de la obra cultural de Caja España para <strong>promover el séptimo arte entre los niños</strong> de Valladolid, cumple 25 años

27.10.09 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Cuidar la cantera es máxima indispensable para cualquier equipo que no sea millonario y pretenda perpetuarse en el tiempo y mantener un nivel aceptable de calidad. Precisamente lo que dos apasionados del cine han hecho, no está claro si con ese propósito inicial, despues de 25 años llevando a miles de niños vallisoletanos a disfrutar de la magia de la sala oscura y a empaparse de un arte que probablemente ya no dejarán de amar y que a buen seguro transmitirán a sus descendientes. Sí, las salas de cine de Valladolid deberían hacer un homenaje a estos hombres anónimos que les han garantizado la clientela para todo el siglo.
Todo empezó en el otoño de 1985. Los responsables de la obra cultural de Caja España querían llevar a cabo alguna actividad entorno al cine en una ciudad conocida por su Semana Internacional, la Seminci, que por esas fechas cumplía su 30º edición.
Luis Martín, profesor de Historia del Cine en la UVA, y Pedro Sainz Guerra, dibujante que entonces hacía sus primeros trazos en EL NORTE DE CASTILA, unen su gran afición con su capacidad creativa para inventar y proponer a la entidad financiera una idea que acabará convirtiéndose en 'Cinematógrafo', una de las iniciativas de este tipo más longevas que se hayan puesto en marcha.
Matinal sabatina
Básicamente consiste en reunir a un grupo de chavales todas las mañanas de los sábados para ver una película de verdad -en 35 milímetros- y aprender nociones básicas o técnicas más avanzadas de fotografía, vídeo e imagen en general, al tiempo que editan una modesta revista en la que dan cuenta de sus actividades y de los resultados de su aprendizaje.
El planteamiento resulta más que atractivo y de hecho cada año pasan más de doscientos niños de entre 7 y 13 años por las instalaciones de Caja España. Multiplicando esa cifra por los 25 años que se lleva desarrollando la iniciativa se calcula rápidamente la importancia de la labor realizada.
Si Valladolid quiere ser una ciudad de cine, la materia prima para conseguirlo tiene un filón de incalculable valor en este cinematógrafo.
Los padres de la idea la definen como «una actividad para niños, en torno al cine y al mundo de la imagen, quizá única en su género, tanto por su excepcional duración, 25 años ya, algo excepcional en España, un país tan inconstante en sus objetivos culturales a largo plazo y en el que las iniciativas de este tipo no suelen perdurar, como por sus características y pretensiones, como son el fomento de una cultura de base, no de escaparate o de propaganda puntual, de usar y tirar».
Según Luis Martín, el objetivo inicial era encuadrar una oferta de cine para niños «que fuera más allá de la mera exhibición de películas, insertándose en lo que podríamos denominar como enseñanzas no regladas. Y es que, a mediados de los años ochenta -ahora, quizá ocurra lo mismo- los niños no recibían ningún tipo de formación o de aprendizaje en el ámbito de la llamada iconosfera -cine, televisión, publicidad y el, por aquellos tiempos, recién inaugurado vídeo».
La escuela, prosigue, «parecía ignorar por completo ese mundo de las imágenes, mientras que los niños sufrían, sin embargo, un constante bombardeo, una enorme influencia desde dicho ámbito; por ejemplo pasando más horas frente a la pantalla del televisor que en la propia escuela. Había que hacer algo al respecto, o intentarlo al menos», aclara.
Tanto Martín como Sainz destacan un valor añadido a su actividad. «Aparte del ritual social que supone para ellos ir todos los sábados a una misma sala -aseguran- una de las funciones que cumple el ver una película así, en grupo, y sin adultos -no se permite la entrada a los padres precisamente para generar esa atmósfera- es la de recuperar una forma de sociabilidad ante las imágenes que, en cierta manera, los niños han perdido en la actualidad, ya que el ir al cine es un acto más consumista que cultural, pues suelen verlo en grandes superficies comerciales, siempre acompañados de adultos, o bien ven la tele ellos solos, aislados. Son dos maneras distintas de perder ese lugar de rito y socialización que es la sala de cine, compartida con un grupo de amigos de su misma edad», señalan.
Con el conjunto de actividades complementarias se pretende que los niños vayan más allá del mero consumo pasivo y estático de imágenes y que, en cierta medida, participen activamente con la elaboración y manipulación de sus propios productos audiovisuales con los que, sobre todo, poder contar historias, explica Martín.
Educar la mirada
Se trata fundamentalmente de educar la mirada de los niños, hacerla más crítica y selectiva. Algo absolutamente necesario en una sociedad cada vez más adocenada y complaciente. Y de hacerlo, a la vez, de una manera atractiva y divertida.
En los talleres se realizan actividades de iniciación a la fotografía, con la recreación y utilización de cámaras oscuras, o el uso del cuarto oscuro, para el revelado de las fotos de los chavales, que descubren así el secreto de la formación de la imagen fotográfica.
Asimismo, les entregan todas las semanas cámaras de sencillo manejo, cargadas con un carrete de blanco y negro, para que los niños hagan sus fotos a lo largo de la semana. Después, aprenden a contar historias con fotos fijas, al modo de fotonovelas. Las historias se publican en un periódico o bien los propios autores las proyectan y cuentan mediante diapositivas en las misma sala, antes de la proyección de la película.
El pasado sábado, en la sala de Caja España en Fuente Dorada se inicio el nuevo curso de 'Cinematógrafo' en un acto sencillo en el que sus promotores explicaron el programa a los nuevos -había 150 niños- y se proyectó un vídeo hecho con los participantes. Una pequeña impaciente preguntó: «¿Cuándo empieza la película?», y enseguida las luces se apagaron y la película -'Wall-E' en este caso- comenzó, como lleva ocurriendo ya 25 años.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Cantera cinéfila para un siglo
Una niña graba con una cámara de vídeo ante la mirada de sus compañeros. / EL NORTE
Feria del Libro de Valladolid
Todo lo acontecido en la pasada edición de la Feria
El Norte de Castilla

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.