«Yo tenía la intención de olvidarlo y al salir el otro día no pensaba en ti. Pero vi justo en mi puerta dibujado un corazón y mi nombre estaba escrito junto al tuyo. Y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared...». Esta letra del tema 'Corazón de tiza', de Radio Futura, recuerda el método utilizado por millones de parejas en todo el mundo para jurarse amor eterno. Luego, a los corazones tallados en los árboles con las iniciales de los amantes en su interior y atravesados por las flechas de Cupido le siguieron otras fórmulas más modernas como los graffiti, acompañados del TQM, heredado de la ortografía de los mensajes del móvil. Pero todas estas declaraciones de amor han quedado hoy obsoletas. ¿El culpable? El escritor italiano Federico Moccia.
Tras la publicación, en el año 2006, de su novela titulada 'Hoy tengo ganas de ti', en la que Step y Gin, una pareja de tortolitos, deciden sellar su amor colocando un candado en el tercer farol del lado norte del puente Milvio, en la ciudad de Roma, y arrojar después la llave al río Tíber, han sido miles las parejas en todo el mundo que han querido emular este gesto tan romántico. Una semana después de que la novela estuviese en las librerías, el puente Milvio ya contaba con más de trescientos candados. Y como la costumbre se ha extendido como la pólvora por todos los rincones del mundo, Valladolid no ha sido una excepción.
Hasta el pasado verano, los enamorados de la capital del Pisuerga utilizaban los barrotes del puente de Poniente para dejar prendido su 'candado del amor' pero fueron retirados para pintar la barandilla y los amantes han tenido que buscar otro puente en la ciudad para realizar el peculiar rito. Hasta el momento, una decena de parejas ya ha dejado su 'símbolo del amor eterno' colgado en el barandilla de la pasarela del Museo de la Ciencia. Jairo y Ana y David y Raquel son cuatro de los nombres que se pueden leer impresos en los candados.
Otros aparecen desnudos de texto porque la lluvia ha borrado las letras. Y hay quien ha preferido grabar las siglas en el frío acero para que las inclemencias del tiempo no puedan borrar las iniciales de la persona amada. Junto al de Jairo y Ana y al del David y Raquel se pueden ver los candados de Lydia y Noelia y Miguel y Patri. Hay quien sólo dice 'Te amo', junto a la fecha del 10 de julio del 2009, y quien, en inglés, asegura 'You&me, the perfect team...' ('Tú y yo, el equipo perfecto...').
Esta epidemia amorosa obligó al Ayuntamiento de Roma a habilitar varias columnas de acero en el puente Milvio para que las parejas inspiradas por los protagonistas de la novela de Moccia pudieran expresar su amor sin que las farolas del puente se vinieran abajo -el 13 de abril del 2007 se cayó uno de los postes a causa del peso de los candados-. En Valladolid no ocurrirá lo mismo. «Si se volvieran a colocar, probablemente se volverían a retirar», augura la concejala Cristina Vidal. Así que, aunque los enamorados tiren la llave al Pisuerga, el Ayuntamiento los abrirá con o sin ella.