El alcalde de Madrid, que actuó de anfitrión de la comunidad zamorana, trató de reflejar en su discurso los sentimientos de los emigrantes. «Aunque entre Zamora y Madrid hay tan solo 250 kilómetros y la distancia es tan corta, la distancia entre los sentimientos es menor porque la forma de pensar de zamoranos y madrileños, por historia, es común.»
En los 10.000 kilómetros cuadrados de la provincia de Zamora residen 200.000 personas, mientras que en los 600 kilómetros cuadrados de Madrid hay 3,2 millones de madrileños. «Pero en esta aparente diferencia hay motivos que nos unen. El 50% de los madrileños no han nacido en Madrid y entre esos, 265.000 son castellanos y leoneses y más de 50.000, zamoranos. Aquí no se pregunta a nadie de dónde viene porque aquí hay tiempo y espacio para que cada uno desarrolle su proyecto», aseguró Gallardón.
Ensalzó que los zamoranos de la diáspora hayan sabido hacer de la dispersión trabajo y halagó la imagen dinámica que transmiten porque son emprendedores y puso como ejemplo que la Casa de Zamora en Madrid lleve 80 años en funcionamiento.
El alcalde de Madrid agradeció a la Diputación este gesto de «amistad e inteligencia. Nos dais a conocer una provincia que es protagonista en el presente y en el futuro de España».
Aprovechó una cita del poeta zamorano Claudio Rodríguez para explicar los motivos de admiración hacia Zamora. «Esta provincia dio su confianza a mi padre para que fuera posible que accediera al Congreso de los Diputados, desde donde trabajó por una España mejor.» Su padre fue diputado por Zamora entre los años 1982 y 1986 «y nos alegra que sigas manteniendo este especial afecto hacia nuestra tierra», le agradeció Fernando Martínez Maíllo.
Gallardón destacó que entre los zamoranos con los que trabaja a diario se encuentran desde una concejala de su equipo hasta el alcalde del Ayuntamiento de Tres Cantos, José Folgado, quien también ha sido parlamentario por Zamora y ha ejercido como secretario de Estado de áreas económicas y empresariales durante los dos gobiernos de José María Aznar y que, evidentemente, se encontraba en el acto.
Antes de abandonar el estrado y también el salón de actos, ya que no asistió a la comida posterior, el presidente de la Diputación le quiso obsequiar con una típica manta zamorana y un estuche de vinos de Zamora.