No busquen más. El ganador, en este caso ganadores, de los más de 1.800 millones de las antiguas pesetas del sorteo del Gordo de la Primitiva del pasado 4 de octubre, ya han dado la cara, bueno, casi. Los trabajadores de El Corte Inglés del Paseo de Zorrilla, los primeros 'sospechosos' de haber sido agraciados con esta lluvia de millones, ya que la Administración de Loterías número 31 que repartió el premio está situada en la planta baja del centro comercial, tendrán que seguir jugando. Igual que los clientes habituales de esta administración. ¿Los agraciados con 10.951.537,41 euros? Una pareja de sorianos que no ha querido desvelar su identidad aunque «en ciudades pequeñas, todo se sabe, y el rumor lleva en la calle muchos días», comentaba ayer un vecino. «Son dos hombres, cuñados entre sí, de un pueblo del norte de la provincia de Soria. Es lógico que no quieran que se sepa nada de ellos. Es muchísimo dinero», añadía este residente en la capital soriana.
El encargado de recoger el cheque fue Jesús Plaza, de BBVA Patrimonios, que aseguró que sus clientes «siguen asimilando la nueva situación». «Eran ya clientes del banco pero no nos han dicho en qué se lo van a gastar», señaló Plaza. Casas, coches, viajes... Once millones de euros dan para 'tapar muchos agujeros'. «Tienen para tapar sus agujeros y los de todos sus familiares», apostillaron los trabajadores de la delegación vallisoletana.
La delegada provincial de Loterías y Apuestas del Estado en Valladolid, Pilar Padilla, hizo entrega del cheque, en presencia de Ciriaco Rodríguez, del Banco Santander, responsable de hacer llegar el talón a la sede de la delegación vallisoletana. «Es una alegría para Valladolid. Siempre tenemos una racha de suerte cuando se acerca el sorteo de Navidad. Y este año la necesitamos más que nunca», señaló Padilla.
Los seis números de la combinación ganadora -el 8, el 24, el 36, el 41 y el 42; reintegro, el 5-, jugados en una apuesta automática de nueve euros desde ayer han hecho millonaria a una familia soriana, que ha tardado más de una semana en dar señales de vida. «Llegaron con el boleto al banco a mediados de la semana pasada», indicó Plaza. Menudo susto.