Unanimidad entre los trabajadores de Figueruelas que, tras dos meses de idas y venidas en la negociación con Magna, han decidido convocar movilizaciones, incluida la huelga, para tratar de «arrancar» al grupo austriaco-canadiense mejores condiciones para la planta. La mesa de negociación está bloqueada, de ahí no va a salir nada más, así que necesitamos «un empuje de fuerza», declaró ayer el presidente del comité, Juan José Arceiz.
«En la vieja escuela se dice que la huelga es el fracaso de las negociaciones, pero es que hoy por hoy el asunto está parado; faltan por aclarar muchas cosas y aunque el largo plazo parece despejado, el corto está lleno de incertidumbres», afirmó Arceiz.
El sindicalista destacó la unanimidad en el comité a la hora de cerrar una postura de firmeza ante Magna que incluya, dijo, «medidas de presión». El calendario de movilizaciones se decidirá hoy. Figueruelas produce el 78% de la denominada Plataforma Gamma (responsable del Corsa, el Meriva y el Combo) mientras el 28% restante sale de la factoría alemana de Eisenach. Magna quiere mantener ese 'status quo' a partir del 2013, pero hasta entonces pretende rebajar al 70% el porcentaje español.
Además, insiste en despedir de Figueruelas a 1.350 trabajadores, mientras los sindicatos exigen un ajuste inferior a 1.000 personas mediante prejubilaciones o salidas no traumáticas. El eventual nuevo propietario de Opel deja en el aire el futuro de la nave de planchas y la posibilidad de mantener abierta la segunda línea de producción de la planta.
Alemania, bajo el escrutinio de las autoridades de Competencia de Bruselas, aseguró que los 4.500 millones de euros en créditos que prevé movilizar serán para «cualquier» comprador de Opel. La operación Magna destila un cierto tinte político. Así lo ha sugerido la Comisión Europea, que ha exigido total transparencia
Desde el Ministerio de Industria se guardan las formas y se prefiere no valorar la decisión del comité de empresa. «Entendemos a los trabajadores y mantenemos nuestra posición de intermediarios en el conflicto», señalaron fuentes del departamento de Miguel Sebastián.
La decisión del comité de empresa de Figueruelas coincide con la publicación por el rotativo 'Wall Street Journal' de la posibilidad de que General Motors opte por un 'Plan b' que pasaría por aguantar su filial europea, y llevar a cabo una reestructuración mucho más intensa que la planteada por Magna y que podría pasar por cerrar o vender una factoría en Alemania.
Guardar las formas
Desde el Ministerio de Industria se guardan las formas y se prefiere no valorar la decisión del comité de empresa. «Entendemos a los trabajadores y mantenemos nuestra posición de intermediarios en el conflicto», señalaron fuentes del departamento de Miguel Sebastián.
Mientras que las autoridades alemanas han garantizado a la Comisión Europea que ofrecerán ayudas financieras para la supervivencia de Opel sea cual sea la empresa que finalmente se haga con la filial europea de General Motors y con independencia del modelo de reestructuración. Berlín trata así de calmar a la Comisión, que la semana pasada dijo tener «indicios significativos» de que la ayuda prometida por Alemania a Opel estaba «precondicionada» a que Magna , que cuenta con el apoyo del banco ruso Sberbank, fuese la elegida para hacerse con el control de Opel.
Varios países que cuentan con plantas de Opel, como España, Bélgica y Reino Unido, habían denunciado públicamente días atrás que Alemania había negociado con Magna «un trato más favorable a las factorías en su territorio», en detrimento de las localizadas en otros países, a cambio de un crédito de 4.500 millones.