Los jóvenes no consumen vino porque no han sido educados en la cultura vitivinícola, lo ven como un producto caro y, además, la publicidad no ha sido capaz de despertar su interés. Al menos, esas son las principales conclusiones del debate organizado ayer en el marco del congreso El Vino y la Publicidad, que fue clausurado por la tarde en la Facultad de Filosofía y Letras. También se apuntaron posibles fórmulas para potenciar un consumo moderado de vino entre la juventud (frente a los alcoholizantes botellones), entre ellas el enoturismo y el medio ambiente. Pero también se habló de la necesidad de una publicidad más emocional que enganche con los jóvenes, de una bajada de los precios y de la elaboración de vinos más ligeros y con menos graduación. El debate fue moderado por Sonia Andrino, coordinadora de Euranet en español de Punto Radio Castilla y León y responsable de la información agraria de EL NORTE DE CASTILLA.
El publicista Antonio Sanz logró ayer el hechizo de compartir un vino entre amigos. Sin botella y sin copas invitó a los asistentes a la mesa redonda sobre 'Los gustos del consumidor y cómo llegar a él' a que se sentaran en las primeras filas para compartir un virtual brindis. Antes de señalar que «falta mucha labor social para educar a los jóvenes en la cultura del vino», el presidente de la Federación Regional de Agencias de Publicidad de Castilla y León (Frapcyl) y director de SM2 se mostró convencido de que para enganchar a los potenciales consumidores hay que contar historias y comunicar algo, y se lamentó de que «en la mayoría de los casos a los bodegueros les guste verse en las revistas especializadas, que sólo leen ellos». Un argumento que había expuesto antes el joven bodeguero Marcos Yllera, director de Márquetin y Comunicación del Grupo Yllera, para quien «la publicidad de los vinos es muy tradicional porque el sector lo es y los bodegueros no sabemos comunicar». Tras entonar el 'mea culpa' propuso «dotar a la publicidad de contenido emocional».
Juan Martín-Hinojal, enólogo de la Bodega del Palacio de los Frontaura y Victoria, hizo hincapié en que «el mundo del vino es apasionante» y apuntó tres posibles bazas para llegar a la juventud: el enoturismo; que el cultivo del vino es un medio muy importante para la economía de esta región y para fijar población en el medio rural; y el medio ambiente porque los jóvenes están muy concienciados con el cuidado del planeta. Un planteamiento con el que coincidió Salvador Manjón, director editorial de la 'Semana Vitivinícola', quien propuso una bajada de los precios de los vinos como reclamo y la posibilidad de recurrir a otro tipos de envases, desde botellas de 3/8 hasta latas o botes.
En la clausura, el decano del Colegio de Economistas de Valladolid, Juan Carlos de Margarida, destacó que «hay que fomentar la cultura del vino en la juventud».