L a estampa del viejo monasterio rodeado de viñas forma parte del paisaje del Duero. Curiosamente, y por un par de metros literales, la vieja Abadía de Retuerta, su nueva bodega y las 200 hectáreas de viñedo en espaldera no forman parte de la DO Ribera del Duero. Cuando se creó el Consejo, Sardón de Duero, localidad en la que está enclavada Abadía Retuerta, no figuró entre los términos demandantes. En los últimos años han sido fallidos todos los intentos de incorporar este magnífico proyecto vitivinícola a la Denominación. Esta es la primera duda que asalta al visitante, pues el complejo monacal y su nuevo lagar son evidentemente vino y bodega del Duero sin ninguna duda.
La bodega Abadía Retuerta ha finalizado la vendimia de este año. El enólogo de la propiedad, Ángel Anocíbar, un navarro empadronado hace veinte años en el Duero, está satisfecho de la calidad de las uvas con las que seguirá elaborando los vinos que han prestigiado a esta bodega con siglos de tradición, que abre sus puertas a los visitantes proporcionando a estos una parcela del enoturismo cultural única en el Duero. A la visita a las dependencias del monasterio se une el viñedo, la bodega, las degustaciones y las compras. Entre ellas, la última incorporación que viene de Francia. Una receta rescatada por el enólogo francés Pascal Delbeck, asesor de esta firma y que recuerda a Valentine Corner, esposa de un célebre tabernero del puerto de Liburne. El más importante del comercio del vino. De sus muelles salieron los primeros envases de roble y un invento muy particular, la sal teñida en vino que los marineros regalaban a la célebre cocinera porque eran incapaces de venderla. Valentine le dio su toque personal y añadió especias a la sal roja, lo que dio fama a los platos que elaboraba en la taberna. La composición actual se mantiene en secreto. Así resucitó las sales de vino denominadas 'Los Rubíes de Valentine'. Su vino de pago Negraleda cede las mejores tempranillos de la finca para llegar a la cocina convertida en sal de vino y especias. Sin duda, Abadía Retuerta es ahora el salero del Duero.