Los promotores de la manifestación celebrada el sábado para exigir mejoras en el servicio de transporte de viajeros entre Segovia y Madrid que presta La Sepulvedana aseguran que existen muchas quejas concretas y desde hace muchos años por parte de numerosos usuarios de los autocares de esta empresa.
En un comunicado, los organizadores de la protesta, que congregó a más de trescientas personas, responden a las manifestaciones del portavoz de La Sepulvedana, Pablo Martín Berrocal, quien aseguró que la acción ciudadana era «inexplicable y carente de todo fundamento».
Según replican, las quejas se han ido acumulando desde hace años, bien ante la empresa o el Servicio Territorial de Fomento, «sin que hayan sido resueltas satisfactoriamente». Éstas se refieren a las deficiencias de una flota insuficiente y con vehículos que presentan problemas de climatización, mantenimiento o estructura, con asientos demasiado junto o rotos; a unos horarios mal ajustados en algunos tramos o con cambios en el servicio que no se avisan con antelación.
La plataforma Hartos de La Sepulvedana señala, además, que no es el mejor camino para mostrar disposición al diálogo la «actitud provocadora» que la empresa se mostró con algunos de los asistentes a la manifestación en el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión. «Nuestra actitud ha sido tan tolerante y hemos mostrado tanta precaución que llegamos a acortar la manifestación (prevista inicialmente hasta la estación de autobuses), finalizando la misma en San Millán a indicación de la empresa», asegura.
Los convocantes del movimiento de protesta recuerdan el carácter de servicio público del transporte regular y lamentan que sean ellos los que tengan que recordárselo a la empresa y a las autoridades que son las encargadas de velar porque el transporte se preste en las condiciones establecidas en la Ley de Ordenación del Transporte, «que por cierto -añaden- son bastante garantistas con respecto a los derechos de los ciudadanos».
Por eso, animan a diputados, senadores, parlamentarios regionales y al Ayuntamiento de Segovia a que se interesen por este asunto que afecta a los ciudadanos de Segovia «y de un modo especial, a muchos jóvenes que han de estudiar y trabajar en Madrid».
Para finalizar manifiestan su disposición al diálogo, al tiempo que advierten que seguirán manteniendo «una actitud reivindicativa de nuestros derechos».