El Plan de Ordenación del Lago de Sanabria establece la capacidad máxima instantánea de acogida del conjunto de las zonas de baño del Lago de Sanabria en un millar de personas. La media para una jornada estival de 10 horas y una estancia media por bañista de dos horas en la playa, con una rotación diaria de cinco personas por plaza de toalla.
Con estos datos, el aforo máximo diario aconsejable de unas 6.000 personas o de unos 2.000 vehículos, cantidad a partir de la cual la sensación de masificación comienza a ser notoria, el día de campo deja de ser gratificante y se intensifica exponencialmente la degradación del recurso. La saturación alcanzó este año cifras muy superiores debido a la afluencia masiva a las playas durante todo el mes de agosto.
La disponibilidad de aparcamiento autorizado, según el informe de problemas ambientales adjunto al documento principal, cuantifica en 700 las plazas de aparcamiento en la orilla sur del lago y unas 350 en la orilla este, lo que representa 1.050 plazas en total y la saturación del aparcamiento, con 2.400 automóviles al día. Esta capacidad de carga máxima «se sobrepasa ampliamente» durante casi todos los fines de semana del verano, por lo que el Lago de Sanabria es «durante buena parte del periodo de verano, un espacio turístico saturado en el que sería aconsejable tomar medidas extraordinarias de control de afluencia para prevenir su degradación».
Rotación
En este momento hay «un exceso de plazas de aparcamiento con relación al espacio físico disponible para los bañistas» que puede estimarse en unas 180 plazas, dando por supuesto que se mantiene la rotación de 2,3 coches por plaza y día y que no se permite a nadie aparcar fuera de los espacios autorizados. Por este motivo no debería considerarse propuesta alguna de ampliación o creación de nuevos aparcamientos, antes al contrario, sería muy conveniente recuperar para la naturaleza y el disfrute de los visitantes ese exceso de plazas.
La afluencia turística y la demanda de servicios ha supuesto desde los años 70 la construcción de infraestructuras que «han alterado, sobre todo, la morfología natural de la orilla sur del lago, desfigurándola». En la orilla suroeste del Lago están cuantificados 11 casas, tres casetas de servicios, cinco chiringuitos y un hotel. Una caseta para guardar barcas en la misma orilla, además de la depuradora de aguas residuales que vierte al lago. En esta zona hay 100 plazas de aparcamiento en la Playa Costa Llago y 130 más en la Playa Viquiella. Los arcenes de la carretera se convierten «en aparcamientos salvajes durante los días punta del verano».
El documento recoge detalladamente todas las construcciones que bordean el lago, incluso hace referencia a los tendidos eléctricos aéreos, algunos en muy mal estado. Además de la urbanización desordenada en el terreno rústico, también los cascos urbanos se ven sometidos a una presión urbanística para segunda residencia inapropiada en cuanto a tipología, volúmenes, materiales y alturas.