El seguimiento ayer de la huelga de la judicatura vallisoletana (30%) no fue el mismo que hace tan sólo ocho meses sacó a la calle a jueces y magistrados (64%). Pero ha sido otro toque de atención al nuevo ministro de Justicia, Francisco Caamaño, respecto a que este servicio público «está al borde del colapso» si no se llevan a cabo inversiones inmediatas en personal y medios materiales, para equiparar la planta judicial española a la media europea (20 jueces por cada 100.000 habitantes, frente a los 10 de España).
La convocatoria de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) fue secundada por 19 de los 61 jueces que estaban ayer activos (sin cursos, ni bajas) en Valladolid. En febrero, ese paro fue de 43 magistrados. La diferencia está en que la huelga de ayer no fue respaldada por las asociaciones Francisco de Vitoria, Jueces para la Democracia, Foro Judicial Independiente, o el colectivo mayoritario en Castilla y León de jueces no adscritos. Sin embargo, algunos miembros de estos grupos sí mostraron su apoyo individual a la protesta declarándose en paro, pero trabajando como sucedió en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, o en el Registro Civil, donde se extendieron certificaciones y celebraron hasta seis bodas.
El Valladolid, el paro fue secundado por el Mercantil, por un Juzgado de lo Penal (de cuatro), uno de Familia (de tres), en Social ninguno (de cuatro), en Contencioso-administrativo ninguno, en Primera Instancia dos jueces de 9, y en Instrucción dos de 6. Los jueces de Menores y Vigilancia Penitenciaria tampoco apoyaron la huelga. En la Audiencia de Valladolid sólo tres de los 13 jueces apoyaron, mientras que los tres jueces de Medina del Campo y Rioseco sí. En el TSJ de Valladolid el paro alcanzó a cuatro jueces de 19. Tampoco hizo huelga por motivos gubernativos el presidente de la Audiencia, Feliciano Trebolle, pese a ser miembro de la APM.
Javier Carranza, portavoz del comité de huelga, dijo «que el paro no era contra un Gobierno concreto sino para denunciar las deficiencias en la Justicia que duran más de 30 años».