Ademar León 30 - 23 Pevafersa Valladolid
Reale Ademar: Alilovic (13 paradas), Carou (1), Castresana (2), Krivoschlykov (1), Chernov, Stranovsky (5, 2 de penalti), Bicanic (2) -siete inicial-, Costa (2, 1 de penalti), García Vega (1), Buntic (4), Prce (1), Mikel (7), Doder (4).
Pevafersa: Sierra (11 paradas), Edu (4), Rentero (5), Tvedten (3, 1 de penalti), Gurbindo (1), Raúl (3), Bilbija (2) -siete inicial-, Svensson (4 paradas), Víctor Hugo (1), Asier, Krivokapic (1), Ávila y Chuchi (3).
Parciales cada cinco minutos: 1-2, 2-3, 5-5, 8-7, 11-9, 14-11, 17-12, 21-15, 24-17, 27-19, 29-22 y 30-23.
Árbitros: Antonio Martín Franco yJosé Ignacio Monroy. Excluyeron a García Vega, Buntic, Chernov (2), Prce (2) y Stranovsky, y a Víctor Hugo (2), Krivokapic y Ávila.
Incidencias: Partido de la sexta jornada de la Liga Asobal. Casi lleno en el Palacio de los Deportes de León, con unos 4.000 espectadores.
Otro derbi y una nueva derrota. El Pevafersa, que acudía como segundo de la Liga ante un Ademar enfermo y el pozo de la tabla, salió trasquilado de su visita al feudo leonés y contribuyó con su pésimo partido a levantar la moral y resucitar al conjunto leonés. Los de Pastor hicieron un amago de jugar, pero solo les duró diez minutos. A partir de ahí, se fue dispersando, sin ideas, sin juego, sin garra, con nervios, con miedo a fallar y con un rival que se creció hasta arrollar..
El Pevafersa comenzó muy tranquilo el partido, abstraido de los improperios del público y centrado en su trabajo defensivo. Pastor reservó a Raúl solo en ataque, consciente de que sesenta minutos en un partido tan intenso matan a cualquiera. Pero a pesar de ello la respuesta del equipo no fue la mejor ante la defensa leonesa. Y es que los laterales parecen ser meros pasadores del balón, sin ninguna profundidad, lo que da mucha ventaja al rival, en especial a la hora de controlar el pivote o al propio central. Bilbija no estuvo acertado, o quizás estuvo bastante mal durante la primera mitad. Después de dos temporadas en Valladolid ya es hora de que asuma la responsabilidad y utilice sus más de dos metros y su envergadura para intimidar al rival desde el inicio. Al contrario, el intimidado fue él, que apenas se decidió a lanzar y cuando ofrecía el pase la defensa leonesa se adelantaba. Solo Raúl y los extremos Rentero y Tvedten mantenían el marcador, que ya mediada la primera mitad estaba del lado leonés.
En esta ocasión Pastor no puede decir que su defensa no funcionase, dejando a los de León en 14 tantos al descanso, sobre todo después de tantísimos errores en ataque. Ahí es donde el equipo desperdició superioridades y contragolpes y sobre todo numerosos balones. Y todo ello con la 'ausencia' de Alilovic, que fue un espectador más hasta los últimos minutos de la primera mitad.
El tiempo muerto solicitado por Juan Carlos Pastor a los veinte minutos intentó poner un poco de orden en el desajustado, desordenado y despilfarrador ataque vallisoletano, pero solo lo consiguió a medias.
Por contra, el Reale Ademar se bastaba con sus lanzamientos exteriores para mantenerse firme y dueño del marcador. Las nueve paradas de Sierra en la primera parte no sirvieron nada más que para evitar un desastre mayor en los primeros treinta minutos. Además, los de León, con la presencia de Doder en sus inferioridades solucionaba por la vía del uno contra uno sus problemas con las exclusiones, mientras los de Pastor se las veían y deseaban para hilvanar las jugadas.
Si a esto añadimos que los rebotes, indefectiblemente y como viene siendo habitual en estos derbis, iban siempre a las manos leonesas, se entiende que al descanso el marcador fuese favorable a los leoneses por 14-11. La última jugada de estos primeros 30 minutos, con balón para el Pevafersa fue sintomática de toda la primera mitad. Intentos infructuosos por encontrar un hueco, amagos de pérdida de balón y finalmente balón que se pierde fuera.
Se esperaba la reacción vallisoletana tras el descanso, pero el gol de Bilbija nada más comenzar fue un mero espejismo ya que en la siguiente jugada Castresana arrebató un rebote por alto a Asier y Bilbija. Era un síntoma que poco a poco, en apenas cinco minutos, se convirtió en una grave enfermedad. Sin ideas en ataque, sin lanzamiento, sin pivote, el Pevafersa se diluyó como un azucarillo. Pastor pidió un tiempo muerto a los seis minutos para frenar el desguisado (18-12), pero el equipo no espabiló. Si la defensa en la primera mitad había funcionado a medias, ahora ni siquiera en la superioridades era capaz de obtener ventajas. Mikel Aguirrezabalaga se convirtió en todo un superhombre, anotando el solito cinco goles en estos primeros diez minutos tras el descanso.
En esos primeros diez minutos se fraguó el triunfo del Ademar. Todos los balones divididos siempre cayeron del lado leonés y además, los de Pastor se mostraron incapaces incluso de resolver contraataques de cuatro con dos. Los seis goles de diferencia hundieron por completo al Pevafersa, al que ya no le saldría absolutamente nada, mientras León era una fiesta con ola incluida. Su equipo, que estaba casi desahuciado para los lugares de privilegio había resucitado en el mejor momento, ante el eterno rival y con una sonora goleada.
Y es que al cuarto de hora las ventajas eran ya completamente insalvables. Porque el Pevarfersa no tenía nada mas que poner sobre el parquet, y eso es precisamente lo más grave. El domingo espera el Chehovski ruso.