Es una inmensa pantalla de cine sobre la que el Sol proyecta nuestras vidas cuando toca eclipse. Quizá en ella, un día, los dioses vean la película de nuestra frágil existencia y lleguen a conmoverse. Mientras tanto, los humanos nos hemos conformado con mirar a la Luna en busca de algunas respuestas y lo hemos hecho con tanta insistencia que a principios del siglo pasado nos planteamos visitarla. Hace cuarenta años, lo logramos. Los elegidos subieron al cielo para mostrarnos lo infinitamente pequeño que es nuestro mundo; y todos viajamos con ellos, en directo, gracias a la televisión y en nuestra fantasía, subidos en la gran pantalla. ¿Puede haber una imagen más nítida que la que ofrece el séptimo arte de miles de estrellas reunidas entorno a una superficie blanca, rodeada de absoluta oscuridad, y sobre la que se proyecta una luz poderosa?
El interés del cine por la Luna comenzó mucho antes de que pusiéramos un pie en ella. No pocas civilizaciones han hundido en ella los cimientos de su propia existencia y entre todos la hemos conferido todo tipo de poderes: Desde la facultad para convertir hombres en lobos a la fuerza para mover las mareas. Algunas han resultado ser reales. Los peliculeros, las personas más pragmáticas que jamás han trabajado con sueños, han convertido la conquista del satélite en un subgénero, en una industria. Afortunadamente, también nos han brindado alguna que otra obra de arte.
El primero en filmar un viaje extraterrestre fue George Méliès. El pionero parisino lo hizo en 1902. ¿Alguien no ha visto su obús clavado en la cara de la Luna? La cinta, que incluso cruzó el Atlántico y se proyectó en Estado Unidos, resultó un éxito. Está claro que un guión no necesita ser verosímil, ya que 'Le Voyage dans la Lune' consistía en disparar con un cañón gigante un proyectil cargado con un grupo de científicos para que alunizaran a 384.400 kilómetros. Más increíble parece que el director no recibiera ni una sola moneda por su trabajo. En cualquier caso, el mérito de este visionario está en que, más allá de lo fantástico de su argumento, nos enseñó a no romper la continuidad de una secuencia, manteniendo la ilusión en el espectador de que lo que ve es cierto.
Última entrega
Hasta el momento, el último en abordar el género ha sido Duncan Jones. El joven cineasta inglés presentó 'Moon' en Sundance y ganó el premio a la mejor nueva película británica en el Festival de Edimburgo. Se trata de una metáfora sobre la soledad protagonizada por Sam Rockwell y en la que su personaje es el último habitante de una base lunar. No falta quien opina que esto ya lo hizo su padre con el videoclip de 'Space Oddity', en 1969. Será casualidad, pero esta canción de Bowie fue la elegida por la BBC como banda sonora de la retransmisión del paso de Armstrong, junto a Aldrin y Collins.
Para 2010, está anunciado el rodaje de 'Luna'. Basada en el libro 'The Legacy of Luna' ('El legado de Luna'), de Julia Butterfly Hill. La cinta no tiene nada que ver con el enorme pedrusco que nos rodea cada 28 días, lo que nos lleva a la infinidad de títulos relacionados con la Luna que nada tienen que ver con su conquista. Parece que la protagonista de esta cinta será Rachel Weiz, la Hipatia elegida por Alejandro Amenábar para 'Ágora'. Precisamente el oscarizado director nacido en Santiago de Chile rodó, justo antes de iniciar 'Tesis', un corto de 30 minutos titulado 'Luna' y protagonizado igualmente por Eduardo Noriega y Nieves Herranz. En él, trata los peligros de hacer autoestop.
Seguramente, la más importante obra relacionada con la dama nocturna, sin hablar de ella, es 'La Luna'(1979), de Bernardo Bertolucci. Considerada una película erótica por no pocos detractores, el ganador de nueve Oscar por 'El último emperador'(1987) se adentra en la relación incestuosa entre una cantante de ópera que acaba de enviudar y su hijo de 15 años consumido por su adicción a la heroína. La trama, más complicada que lanzar un cohete tripulado a otro astro, tampoco debería haber escandalizado tanto después de que el parmesano hubiera mostrado 'El último tango en París' siete años antes. Claro que, Brando era una superestrella y llegaba con un Oscar al baile, mientras que la eficiente Jill Clayburgh acarició la estatuilla años después de trabajar con el director de 'El cielo protector', pero Hollywood terminó olvidándose de ella.
Pero volvamos a la épica. A la excepción que da voz a la mujer en toda esta historia, pese a ser una película muda. En 1929, Fritz Lang rueda 'Frau in Mond' ('Una mujer en la Luna'). El filme está basado en una novela de su entonces esposa, Thea von Harbou. En ella se incluye un triángulo amoroso entre un profesor que planea viajar a la Luna en busca de oro y sus dos ayudantes: Windegger y Friede, que acaban de prometerse para desesperación del científico, que está secretamente enamorado de ella. Ésta es la primera ocasión en la que aparece una cuenta atrás de lanzamiento como nosotros las conocemos: diez, nueve, ... uno. ¡Ignición! Además, Lang utiliza un cohete modular que va perdiendo partes según asciende, un concepto adelantado para la época. Su secreto fue contar como asesor con el reputado físico Hermann Oberth, uno de los padres de la astronáutica. Lo hizo tan bien que el Gobierno alemán se molestó por lo que consideraba la revelación de tecnología de los primeros V2, los misiles con los que Hitler, diez años más tarde, estaba convencido de que conquistaría la Tierra y que inspiraron las misiones 'Apollo' de los años 60.
El filón 'Apollo'
Menudo filón encontró Hollywood en el programa Apollo. La cinta de 1995 de Ron Howard 'Apollo XIII' obtuvo tal éxito comercial que no pocos jovencitos, y no tan mozos, piensan que la misión espacial más importante fue precisamente esa. A pesar de no ser la que llevó al hombre a la Luna, esta crónica de un fracaso anunciado, interpretada por Tom Hanks, caló en el público casi tanto como la gesta del 'Apollo XI'. Su punto fuerte está, sin duda, en lo fidedigno del relato. La cinta está basada en la novela de Jim Lovell y Jeffrey Kluger 'Lost Moon'. Kluger es periodista de la revista 'Time', lo que dotó de ritmo a la historia; Lovell es la fuente que describe al detalle lo que pasó fuera de nuestra atmósfera. Es él al que vemos encarnado por Hanks pronunciando la célebre: «Houston, tenemos un problema». De hecho, estamos ante la primera película que utilizó la gravedad cero en el rodaje. Hay efectos especiales, pero en muchas tomas no hay truco. Se rodaron a bordo de un avión especial cedido por la NASA.
Si se quiere entender bien lo que supuso la carrera espacial, hay otros dos títulos que junto a 'Apollo XIII' conforman una especie de trilogía fantástica. La verdad es que la BBC realizó un documental soberbio sobre la época, pero verlo en el cine es más entretenido. El primer imprescindible, siguiendo la secuencia histórica, es 'October Sky' (1999). No es muy conocida, tampoco su excelente reparto. Jake Gyllenhaal, Chris Cooper y Laura Dern no acaban de exprimir la fama a sus trabajos. Dirigida por Joe Johnson ('Jurasic Park III' y 'Jumanji') narra la historia del hijo de un minero que inspirado por el 'Sputnik', el satélite que abrió las puertas del espacio construido en la Unión Soviética, decide dedicarse a la fabricación de cohetes.
Finalmente, aunque fue la que antes se filmó, encontramos 'The Right Stuff' (1983), estrenada en España como 'Elegidos para la gloria'. Trata sobre las pruebas para seleccionar a los que pilotarían los vuelos supersónicos en el programa Mercury, el que mandaría naves tripuladas más allá de la atmósfera terrestre. La conquista de la Luna era aún un sueño. El tira y afloja entre el equipo de Sam Shepard, Ed Harris y Dennis Quaid con sus superiores, que querían mandarlos al espacio en las mismas condiciones en la que ya habían mandado monos fue merecedora de cuatro Oscar. Todos en apartados técnicos.Se quedaron con la miel em los labios en mejor película, mejor actor de reparto, mejor dirección artística y mejor fotografía.