A veces el frío rasca en las viñas. Hace que las manos de los vendimiadores acaben amoratadas y que, según la variedad de la uva, no se sepa muy bien si los dedos están tintados o si en ellos hace mella la temperatura. Otras veces no, el sol calienta la espalda y alivia las inevitables molestias en las piernas. Pero siempre da gusto ver cómo se llenan los cestos, racimo a racimo, con un fruto que pierde la mitad de su encanto, y se diría que también de sabor, fuera de las viñas.
Del cesto a la caja, de la caja al camión, del camión a la bodega y ahí, al fin, se extrae el mosto que más tarde, tras fermentar, se convertirá en vino. Los más ancianos sabían cuándo llegaba el tiempo de la vendimia por el sabor dulce de la uva, la pisaban con sus propios pies y utilizaban elementos como clara de huevo en el proceso de creación del vino. Revivir esos procesos es lo que las Bodega Arzuaga Navarro proponen a las familias desde el 14 de septiembre hasta el 30 de octubre del 2009.
En la actualidad, existen modernas técnicas capaces de medir la cantidad exacta de azúcar en la uva para decidir la fecha de inicio de la vendimia. Se sabe que si no se tiene cuidado, el proceso de fermentación comienza en el mosto que desprenden los racimos volcados en los camiones y se sustituye la clara de huevo por albúmina, sin más, para arrastrar el poso del mosto hacia el fondo del recipiente en el que está fermentando.
Los niños, acompañados de sus padres, son protagonistas en esta propuesta, que abarca todo un viaje, tanto en el tiempo como en el procedimiento. Ver las distintas variedades de uva, mezclarse (y trabajar) con los vendimiadores y, finalmente, visitar la bodega para conocer técnicas de enología, y las distintas fases por las que pasa la creación del vino y su crianza. Los participantes hasta podrán embotellar el mosto que ellos mismos han obtenido de pisar uvas. La jornada termina con una cata y una cena. Tal vez de esa primera queden excluidos los más jóvenes, que tendrán que esperar a conocer el resultado final de su aventura.
En grupo
A la extensa lista de bodegas que ofrecen la posibilidad de disfrutar del turismo enológico, se unen dos propuestas más para hacer con niños, aunque cada una de ellas desde un entorno diferente. El Museo del Vino, en Peñafiel, cuenta con cursos específicos para los más pequeños, aunque están reservados para grupos organizados procedentes de entidades, como colegios o asociaciones. El taller, 'El juego de los sentidos', se desarrolla durante un día completo, de 11.30 a una hora indeterminada de la tarde una vez que, a las 16.00 horas, se da vía libre a los niños para jugar en el parque infantil Los Castillos. Desde Madrid, existe una propuesta de excursión para este fin de semana. Se trata de una 'vinoquedada', una actividad propuesta por vinoquedadas.com. El viaje es de un día completo a Bodegas Viyuela, en la localidad burgalesa de Boada de Roa.