Es un punto sensible junto a una de las joyas arquitectónicas de la ciudad y, por eso, Patrimonio quiere contar con las «máximas garantías» para evitar afecciones negativas para la torre de La Antigua. La excavación del aparcamiento de residentes previsto junto al templo tendrá que esperar. Adjudicado en agosto del 2007 a la empresa Isolux Corsán, el proyecto no será una realidad hasta el 2011. Eso, suponiendo que las catas arqueológicas no arrojen nuevos hallazgos y que los técnicos de la Junta den el visto bueno a los informes constructivos. Los nuevos análisis y la ejecución del subterráneo en sí impedirán que se pueda abrir antes de esa fecha.
En total pasarán casi cuatro años para un estacionamiento cuyo periodo de construcción era de 19 meses. Mientras, las listas para hacerse con una de las 336 plazas de este garaje de cuatro plantas siguen creciendo. Fuentes de la compañía confirmaron ayer que mil vecinos del centro se han inscrito en sus oficinas para hacerse con un hueco para su coche a un precio que oscila entre los 19.540 y los 22.240 euros. La necesidad de refugio para los vehículos en el peatonalizado casco histórico parece clara a tenor de las cifras.
La Comisión de Patrimonio de la Junta analiza en estos momentos la nueva documentación remitida por la adjudicataria con el objetivo de emitir un nuevo veredicto a principios de octubre. No será el sí definitivo para iniciar la obra, sino que se autorizará un nuevo examen del subsuelo de los jardines que rodean la torre en Magaña y Arzobispo Gandásegui.
El pasado mes de marzo el mismo órgano emitía un dictamen en el que solicitaba nuevos estudios arqueológicos en toda la superficie del vaso del garaje tras los hallazgos de un hipocausto romano y restos de la baja Edad Media. Asimismo, recalcaba la necesidad de aportar informes específicos sobre los efectos que la construcción del muro pantalla y la redistribución de las corrientes freáticas pueden ocasionar en el subsuelo sobre el que se asienta la torre románica.
«No hay prisa»
El director general de Patrimonio, Enrique Sáiz, aclaró ayer que el objetivo de su departamento es garantizar la protección de un Bien de Interés Cultural, declarado Monumento en 1987. «Un asunto tan delicado requiere de un análisis en profundidad, no puede ser motivo de ninguna prisa, no es lo mismo que dar una licencia para construir un chalé», señaló el responsable de la consejería, quien subrayó que este es «un procedimiento muy abierto», ya que de las nuevas prospecciones podrían derivarse la necesidad de otros estudios.
De momento Isolux Corsán mantiene la paciencia. Fuentes de la empresa reconocieron ayer que cualquier retraso en una obra supone un trastorno. Sin embargo, aseguraron que su sintonía tanto con el Ayuntamiento como con la Dirección General de Patrimonio es total.
El concejal de Planificación e Infraestructuras, Manuel Sánchez, entiende que Patrimonio «se quiera cargar de razones» antes de dar el visto bueno definitivo a este aparcamiento con el que se busca paliar la necesidad de los vecinos del cogollo de la capital.
Reconversión
Por su parte, los tres colectivos que se oponen a la excavación -Ecologistas en Acción, Federación de Vecinos e Izquierda Unida- valoran positivamente las cautelas que Patrimonio mantiene con esta obra. El concejal de Izquierda Unida, Alfonso Sánchez de Castro, volvió a proponer al Ayuntamiento que transforme el actual aparcamiento de Portugalete en uno de residentes y se olvide para siempre del enclave de Santa María La Antigua. «La impresión que tengo es que finalmente no se va a construir», dijo. A su juicio, el punto elegido es inadecuado porque se sitúa a escasos metros de un monumento que es referente para la ciudad. «Nosotros vamos a seguir luchando con todos los recursos legales y las movilizaciones para que no se haga», señaló.
El de La Antigua no es el único proyecto pendiente para paliar el problema de aparcamiento en la ciudad. La Concejalía de Planificación e Infraestructuras ultima el pliego para el estacionamiento previsto en la actual explanada de Usos Múltiples. Se trata de un subterráneo de dos plantas y con capacidad para 250 coches. Uno de los sótanos se dedicará exclusivamente a los residentes y el otro a rotación. En superficie está previsto colocar una carpa de la Expo de Zaragoza para albergar eventos de todo tipo.
Pendientes están también los proyectos para excavar dos garajes para residentes en concesión en las calles Amor de Dios y Madre de Dios, ambas en La Rondilla. El Ayuntamiento estudia a fondo su viabilidad, ya que la situación económica no favorece la compra de plazas. Como ejemplo sirven los dos garajes de La Victoria y Pajarillos donde la venta de huecos ha sido mucho menor de la esperada. Apenas un 40% de su capacidad.