Los vecinos del barrio de las Delicias de
Valladolid todavía ayer no daban crédito al
brutal asesinato que tuvo lugar dentro del Café-Bar Inicial, sobre las siete de la tarde del pasado jueves, cuando un hombre cubierto con la capucha de su chándal entró en el establecimiento -con un cuchillo escondido entre su ropa- y sin mediar palabra apuñaló hasta en cuatro ocasiones al industrial vallisoletano, José Luis Boal Calvo, de 54 años, acabando con su vida.
Después el presunto asesino huyó del local en dirección al túnel de las Delicias, a pena luz del día y bajo la atenta mirada de varios clientes que se encontraban en el establecimiento cuando se produjo el fatal desenlace.
Muchos fueron los vecinos de la zona los que se acercaban a primera hora de la mañana de ayer, hasta el número 34 de la Avenida de Segovia para conocer de primera mano dónde se había cometido el crimen. En el lugar se encontraron un establecimiento cerrado al público, con la luz de dentro todavía encendida y un par de cirios y ramos de flores junto a la puerta de acceso al local como muestra de apoyo a la familia de la víctima y para recordar a «un hombre muy querido en el barrio y una buena persona» comenta uno de los vecinos que trabajó durante varios años como guarda de seguridad junto a Boal.
Los más curiosos no podían reprimirse y mirar entre los cristales del local, buscando algún rastro o prueba de por qué hoy el café no se lo servirá su camarero de siempre.
Las investigaciones sobre el caso sigue abiertas y según diversas fuentes contrastadas, la Policía Nacional podría estar siguiendo una única linea de investigación para acortar el círculo de sospechosos centrada en la clientela que acudía asiduamente al local, y sobre todo en una discusión porque la tragaperras no le dio ningún premio.
Sospechoso
Al parecer, unos días antes Boal tuvo un enfrentamiento con una persona que tras jugar durante bastante tiempo a la tragaperras, al no recibir ningún premio, la emprendió a golpes y patadas contra la máquina.
Ante esta situación el dueño del Bar Inicial le expulsó del local y le impidió posteriormente la entrada. Una situación que la Policía investiga, entre otras opciones, como desencadenante de la agresión días después y que finalmente produjo la muerte del dueño del local.
Incluso, algunas fuentes afirman que el presunto homicida, un hombre de alrededor de 1,85 metros de estatura, podría estar ya identificado pese a que, en un principio los testigos del ataque no pudieron reconocerle debido a que entró con una capucha en la cabeza, la agresión se produjo en cuestión de pocos segundos y huyó con rapidez. Esa circunstancia hizo que los agentes de Policía encargados del caso descartaran, casi de inmediato, el robo como móvil del incidente.