S i hay un colectivo al que le vaya como anillo al dedo el verbo experimentar, ése es el de los niños. Esos locos bajitos de Serrat que experimentan con todo menos con gaseosa: con torres imposibles de objetos dispares, con combinaciones inauditas de colores, con la adjudicación de las más extrañas personalidades a objetos cotidianos, con los tonos de su propia voz, con los efectos sobre sí de todo tipo de objetos peligrosos o susceptibles de serlo en sus manos, con el equilibrio emocional de sus progenitores... En definitiva, con todo.
Su vida es una especie de película de la que son a la vez creadores y espectadores, llena de planos que en la siguiente realización ajustan según el resultado de sus experimentos anteriores. Así que plantear para ellos KiNeTeCa, un ciclo de cine experimental, documental y de animación, no puede tener, a primera vista, mejor pronóstico.
Es la aventura a la que se han lanzado el Museo Patio Herreriano, en Valladolid, con el patrocinio de la Obra Social de Caja de Burgos, entidad sin la que, aseguran desde el museo, habría sido imposible plantear la actividad. Pero lo han hecho, y su desarrollo tendrá lugar durante el último trimestre de este año 2009. Están invitados todos los infantes que lo deseen, entre 4 y 12 años. Al menos éste es el margen de edad para los talleres, si bien entrar a las proyecciones es un ejercicio libre, siempre que haya plaza.
Y es que la propuesta tiene dos partes. Por un lado, los pases de una importante selección de piezas agrupadas en tres programas. Cada uno de ellos, tendrá lugar en tres días diferentes durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, si bien el primer envite se producirá un poco antes, el 27 de septiembre. Dice la información institucional del museo vallisoletano que el ciclo «pretende ofrecer distintas propuestas artísticas del panorama internacional creadas con lenguajes audiovisuales diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en la televisión y cine comercial; otros ritmos, otras formas de narrar, otras historias». Entre los seleccionados que cumplen esos requisitos se encuentra 'Historia de amor en el lavabo' ('Lavatory-Lovestory'), que estuvo nominada en el 2009 a los Oscar como mejor corto de animación.
'Mi primera película'
La segunda parte es la de los talleres. Se llaman 'Mi primera película'. Tras cada proyección, los participantes en ellos se enfrentarán a un reto que escapa a toda lógica adulta, pero perfectamente factible cuando se trata de niños o artistas. Hacer cine sin cámara. El quid de la cuestión está en utilizar técnicas y soporte cinematográfico como medio de expresión y, cómo no, en recurrir a viejas técnicas y experimentos de autores que se sumergieron de lleno en las posibilidades del celuloide. Futurismo, Modernismo, Cubismo, Surrealismo y Dadaísmo fueron movimientos cuyos representantes se interesaron por el cine sin cámara. Un ejemplo: pintar directamente sobre la superficie del negativo, como comenzó a hacer Len Lye.
Aunque asegurar que fue un adulto el primero en hacer tal cosa quizá sea mucho aventurar...