El primer ministro británico, Gordon Brown; su homólogo francés, Nicolas Sarkozy; y la canciller alemana, Angela Merkel; han mandado una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, en la que piden que se organice una conferencia para analizar el futuro de Afganistán antes de que finalice el año. Los tres líderes quieren que en ese encuentro se examinen los objetivos en materia de gobierno, seguridad, justicia y desarrollo económico y social durante la fase de transición, y además se establezca un calendario para transferir la responsabilidad a los afganos.
La idea es que se celebre una vez instalado el nuevo Ejecutivo afgano y se haga en dos fases: una en Kabul, la capital, y otra en una ciudad extranjera, que podría ser Londres, porque Gordon Brown ya se ha ofrecido como anfitrión. Las elecciones se celebraron el pasado 20 de agosto y los resultados provisionales -continúa el recuento- dan la victoria al actual presidente, Hamed Karzai, aunque muchas voces denuncian fraude.
Brown, Merkel y Sarkozy creen que «Afganistán ha franqueado una etapa importante de su historia democrática» y reclaman en esa misiva que la conferencia internacional, copresidida por la ONU y el Ejecutivo afgano, sirva para examinar «cómo acelerar, incrementar y mejorar la calidad de formación de sus fuerzas de seguridad y cómo crear las condiciones locales apropiadas».
Los tres países han asegurado en repetidas ocasiones su intención de permanecer allí y lo han vuelto a hacer en la carta: la conferencia «permitirá reafirmar que estamos al lado del pueblo afgano y que estamos comprometidos con el objetivo común de un Afganistán en paz y que no se volverá a convertir en un refugio para los terroristas». Aún así, eso no quita que los tres estén preocupados por el nivel de violencia que se ha registrado durante las últimas semanas y la consecuente muerte de soldados extranjeros, que ponen entre la espada y la pared a los gobiernos que tienen tropas desplegadas en ese territorio.
Campaña electoral
Afganistán salpica a Angela Merkel durante la campaña electoral alemana. Esta semana, por primera vez, la prensa germana usó la palabra «guerra» para describir la misión en el país asiático. Además, el ex canciller Gerhard Schröder pidió recientemente que todas las fuerzas internacionales se retirasen antes del 2015.
También pasa factura a Brown. Desde el 2001 han muerto en Afganistán más de doscientos soldados británicos -el último ayer durante la liberación del periodista de 'The New York Times'-, una cifra que supera a la de fallecidos en Irak, y cada vez son más los ciudadanos de Reino Unido que cuestionan la presencia de tropas en un país que nunca ha podido ser conquistado.
Salida en cinco años
La ministra española de Defensa, Carme Chacón, consideró ayer «razonable» un plazo de cinco años para el repliegue de las tropas internacionales de Afganistán, una vez que el Ejército y la Policía del país asiático se hagan cargo de la seguridad.
Además, informó de que el Estado Mayor de la Defensa ha propuesto al Gobierno ampliar con 220 militares el destacamento español en la provincia de Badghis.