Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Vida y Ocio

VIDA Y OCIO

La compra de Marvel por Disney plantea la cuestión de si los superhéroes clásicos encajan bien en la tradición de entretenimiento familiar, a la sombra de Mickey Mouse
06.09.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Con el anuncio a comienzos de esta semana de la compra de Marvel Comics por Disney las bromas estaban servidas en bandeja y pronto se empezaron a sugerir argumentos como Mickey uniéndose a Los Vengadores, Spiderman intentando detener a los Golfos Apandadores o Iron Man viendo como a sus muchos problemas se sumaba la feroz competencia empresarial del Tío Gilito. Pero entre los aficionados a los superhéroes también se empezó a discutir sobre las posibles consecuencias de esta adquisición. ¿Encajan los héroes actuales en los esquemas -siempre orientados a lo familiar- de Disney?
Lo cierto es que la pregunta es compleja, puesto que la galería de personajes de Marvel tiene una gran diversidad (ampliada en los últimos años por la creación de la línea 'Ultimate', en la que los superhéroes clásicos son reinventados y actualizados), incluyendo desde personajes de heroísmo intachable y perfecta imagen pública hasta proscritos para quienes los supervillanos acaban resultando menos peligrosos que los prejuicios con los que les ve la sociedad. A pesar de que Marvel ha mantenido generalmente una línea editorial que intentaba alejarse de la polémica, muchos autores se han salido de ese corsé para tratar -ya fuese de forma directa o metafórica- asuntos delicados.
El ejemplo más claro quizá se encuentre en los cómics de La Patrulla X y otros protagonizados por mutantes: Personas que desarrollan superpoderes de forma natural al llegar a la adolescencia y que por ello son temidos y rechazados por muchos humanos 'normales'. Este conflicto con quienes son diferentes se ha usado repetidamente como metáfora de temas como la homosexualidad o la integración racial. De hecho, los personajes del Profesor Xavier (adalid de la convivencia pacífica) y Magneto (defensor de la idea de que ambos grupos no deberían convivir y de que los mutantes deberían tener sus propias comunidades independientes) han sido sugeridos no pocas veces como contrapartidas en los tebeos de Martin Luther King y Malcolm X. Dadas las necesidades de acción que tiene el género, esta lucha se ha presentado además como violenta, lo que hace difícil imaginar a estos cómics como parte de la imagen más amable que se suele asociar con Disney.
Otros personajes tienen connotaciones variadas. Spiderman es posiblemente el buque insignia, un personaje creado por Stan Lee para que a los lectores les fuese sencillo identificarse con él. Así, empezó como una versión heroica de su lector medio: Adolescente, estudiante y no demasiado popular en su entorno; a partir de ahí se fue desarrollando, ganando complejidad y convirtiéndose en referente hasta el punto de ser el personaje elegido para aparecer en una historia junto a Barack Obama cuando este fue elegido presidente.
Otro de los símbolos es el Capitán América. Pese a que su imagen básica es la de un personaje patriótico, incluso patriotero, más de un autor lo ha usado de forma muy efectiva como voz crítica de la situación política del país (sobre todo en los años 70 durante el Watergate, a principios de los 90 y muy recientemente, durante los últimos tiempos de la administración Bush) debido a que se le ha conseguido consolidar como un hombre que pone por encima de cualquier bandera sus valores personales (también típicamente americanos); pese a las apariencias, no es un nuevo Tío Sam, sino un personaje a lo James Stewart, lo que le ha ganado simpatías.
Muy duro para Disney
Más duras resultan las historias de Daredevil, cuyo alter ego como abogado en una de las zonas tradicionalmente más deprimidas de Nueva York le ha llevado a tratar con problemas como la droga y la exclusión social, haciéndole uno de los héroes más «oscuros» de Marvel. Otro personaje torturado, aunque muy distinto, es La Masa, una fuerza imparable incapaz de ceñirse a las normas de una sociedad cuyo temor hacia él está justificado, pero que le ha tratado de forma implacable. Justo en el otro lado del espectro podríamos colocar a Iron Man, un representante de la fuerza del hombre moderno, pero también de sus dilemas; casi una especie de James Bond con armadura, pero también con problemas con el alcohol y dudas sobre los límites morales del poder que le proporcionan su dinero y su influencia. Y para finalizar con los personajes 'difíciles' podemos citar a una de las últimas estrellas de la Marvel: Deadpool, el 'mercenario bocazas', que suele encontrarse del lado de los villanos más frecuentemente que de los héroes y cuya personalidad se define por dos rasgos, está más loco que una cabra y es consciente de ser un personaje de cómic. Una serie de personajes torturados, desquiciados, brutales o sencillamente amorales a quienes es duro imaginar encajando en Disneylandia.
Pero cabe preguntarse si realmente Disney tiene intención de cambiar Marvel. De entrada, parece muy probable que sus cómics no se lancen bajo el «paraguas» de la marca Disney, sino que la compañía mantenga una cierta independencia. Al fin y al cabo, Disney es un gran conglomerado empresarial que incluye sin problemas (siempre y cuando sean lucrativas) compañías cuyos productos se desvían de la línea clásica de la empresa madre; por ejemplo, al grupo pertenece Miramax, la productora de las películas de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez. Si los personajes de Marvel tienen éxito (como parece demostrado), es más que posible que los nuevos dueños se inclinen por mantener el 'statu quo'.
Los nuevos aires podrían venir del intento de conquistar el territorio de la animación, donde Marvel se encuentra muy por detrás de su gran competidora, DC, que ha tenido mucho éxito de público y crítica con las series de Superman, Batman, la Liga de la Justicia o los Nuevos Titanes. En los cómics la vida sigue, pero los grandes beneficios vienen ya de las pantallas.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS