C inco pesetas de entrada. Atracciones mecánicas captadas fotográficamente en forma de recuerdos en blanco y negro. Ocio innovador para los madrileños de la época. El primer parque español al estilo de los estadounidenses (aunque aún a años luz) nació en el verano en el que media España vibraba con el triunfo de Salomé en Eurovisión (compartido, eso sí) y la voz de Jesús Hermida narraba la llegada del hombre a la Luna.
Han pasado cuarenta años desde entonces y el Parque de Atracciones de Madrid ha intentado no perder ese halo pionero con un proceso de renovación continuo. La típica y perenne Noria, '7 Picos' (una montaña rusa que causó sensación en su momento, pero que parecía sacada del pleistoceno) y el Platillo Volante, todo un icono del parque en los primeros compases de su andadura, dejaron hueco en los setenta a los primeros recorridos temáticos. Después se introducirían los espectáculos, como el mítico Pasaje del Terror, que sigue siendo uno de los más visitados; y a principios de los noventa, las instalaciones acuáticas. El gran cambio llegó a esta zona, integrada en el pulmón verde de la Casa de Campo, en 1998. Una fuerte remodelación, casi obligada por el auge de otras propuestas similares, lo convirtió definitivamente en parque temático: se dividió en cinco zonas, se multiplicaron el número de actuaciones y las tiendas de mercadotecnia aparecieron como una plaga, modernizando las instalaciones. Así que si optan por pasar un sábado en el recinto, pueden elegir entre una cuarentena de atracciones, pensadas para todos los públicos, pero también para los amantes de las sensaciones fuertes, como en 'Abismo', una montaña rusa de última generación y 49 metros de altura, en la que se pueden experimentar emociones inéditas a 100 kilómetros por hora, dibujando tirabuzones, inversiones y colinas, para terminar ascendiendo a su torre y cayendo de espaldas.
Vistas espectaculares
Recomendamos las vistas espectaculares de la ciudad, aunque fugaces, que nos ofrecen los 63 metros de altura de 'La Lanzadera': tras seis segundos en lo alto, una caída vertiginosa nos prepara para 'Tornado', atracción plagada de 'loopings' y giros. La última en llegar, 'Vértigo', una montaña rusa con el espíritu antiguo pensada para toda la familia y construida para conmemorar este cuarenta aniversario del parque.
1998 fue también el año en que el Parque de Atracciones se integró en Parques Reunidos junto a otras propuestas similares, como el Teleférico, una opción que muchas veces pasa desapercibida y que también celebra su cuarenta cumpleaños en este 2009. Una forma de conocer Madrid a vista de pájaro, en un viaje de once minutos a cuarenta metros de altura sobre el Parque del Oeste, la Rosaleda, el Manzanares y la Casa de Campo. Parques Reunidos, que en los últimos meses ha ampliado su radio de acción a otros países europeos, como Bélgica o Italia, cuenta en su oferta madrileña con dos paseos naturales: los más de 6.000 animales del Zoo Aquarium (con la visita obligada a los osos panda, ya que el zoológico de Madrid es uno de los trece recintos exclusivos en el mundo que cuentan con estos plantígrados cedidos por el Gobierno chino), y Faunia, un parque temático que acoge en sus instalaciones desde el frío de la Antártida hasta el calor de la Amazonia.
En San Martín de la Vega, a pocos kilómetros de la capital, se levanta la última propuesta en llegar. El Parque Warner ofrece un paseo por la magia de Hollywood: el glamur de las estrellas en Hollywood Boulevard, los dibujos animados para los más pequeños en Cartoon Village o los legendarios duelos del Oeste en Old West Territory. Este verano están de estreno con una nueva atracción, 'Correcaminos', una impactante montaña rusa, y hasta el 12 de septiembre cuentan con un programa especial nocturno, con espectáculos a partir de medianoche y atracciones abiertas hasta las dos de la madrugada.