El joven Miguel Ángel Maestre, de Castronuño, obtuvo ayer el primer premio en la XIV edición del Concurso de Cortes Ciudad de Toro, organizado con motivo de las fiestas de San Agustín.
La plaza de toros portátil registró una buena entrada y los aficionados a los cortes se divirtieron con un brillante espectáculo por el gran nivel de la veintena de cortadores participantes, procedentes de distintos puntos del país. Por lo general, los novillos ofrecieron un buen juego. Fue el segundo de la tarde provocó los dos incidentes del concurso.
El cortador Javier García Hernández, de 20 años y natural de Fuentesaúco, recibió un puntazo en su rodilla izquierda y, tras recibir una primera cura en el quirófano móvil instalado en las inmediaciones del coso taurino, fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital Virgen de la Concha de la capital.
Este mismo novillo desencajó una de las puertas de los toriles, lo que obligó al personal de la organización del festejo a repararla para que el concurso pudiera continuar.
En una final muy disputada e igualada, a la que accedieron los cuatro primeros de cada grupo y el mejor segundo, finalmente el primer premio, dotado con 1.800 euros, fue concedido por el jurado a Miguel Ángel Maestre, decisión que fue muy aplaudida por los aficionados por el riesgo que asumió en todos sus cortes.
El ganador, de 22 años y natural de la localidad de Castronuño comenzó a practicar el arte de los quiebros hace cuatro años y ayer se mostró muy satisfecho por el premio recibido, ya que nunca había ganado en el concurso de Toro, en el que el pasado año logró un cuarto puesto.
Otros premios
El segundo y el tercer puesto de esta reñida y brillante final lo ocuparon Alejandro García, de la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, y Alberto Ibáñez, natural de Castellon. Los dos últimos premios de este festejo se los repartieron Víctor Holgado, de Vezdemarbán ,y Jesús Sánchez, natural de Medina del Campo (Valladolid).
Un año más, el concurso de cortes de Toro despertó el interés de numerosos aficionados que disfrutaron de un brillante espectáculo, sobre todo en la final, en la que los cortadores arriesgaron al máximo y demostraron su valentía y, sobre todo, su sangre fría a la hora de citar y de quebrar a los novillos.
El público pudo disfrutar durante este concurso de arriesgados y ajustadísimos quiebros, incluso de rodillas, ante los astados. También fueron muy vistosos los saltos que brindaron al tendido dos de los cortadores.