Las cifras de la cuarta fase de las obras del Castillo comienzan a cuadrar, después de que el concejal de Obras, Francisco Javier González, admitiera ayer que los honorarios del director de los trabajos, el arquitecto Francisco Somoza, alcanzaron los 61.000 euros, como venía sosteniendo Izquierda Unida.
Sin embargo, González negó cualquier irregularidad y aclaró que el arquitecto cobró por separado la dirección de «las obras, los quioscos y el servicio, los estudios arqueológicos y la verja». En este sentido, subrayó que si hubiera sido «otra persona habría costado 40.000 euros más». El concejal del PP respondió así al portavoz de IU, Francisco Guarido, que había denunciado que Somoza se «triplicó el cobro en algunas unidades de obra».
Así, el importe pagado al director de la obra fue de 61.000 euros, «con IVA», cantidad con la que «tendrá que pagar a los veinte trabajadores de su equipo y los elevadísimos seguros» por la responsabilidad civil que pudiera reclamarse, puntualizó Francisco Javier González.
Contratos menores
Los cuatro contratos dirigidos y diseñados por Francisco Somoza son de carácter menor, «una forma de adjudicación muy habitual», que el Ayuntamiento decidió aplicar para «no perder el millon de euros» que subvencionaba la Unión Europea. Con los contratos menores, que tienen una cuantía tope de 57.900 euros, «se agiliza la burocracia y se mantienen las garantías», explicó González, que acusó a Guarido de querer que la ciudad «perdiera el millón de euros». Este montante era consecuencia de que Carlesa, la empresa adjudicataria, presentara una oferta que suponía un ahorro de 700.000 euros sobre el precio de licitación, lo que permitió, según el representante del equipo de Gobierno, «liberar un millón de euros», que debía gastarse en un mes.
El precio de una dirección de obra suele oscilar entre el 3 y el 5% del precio de la actuación, por lo que, según González, «la del Castillo debería haber valido 60.000 euros». Sin embargo, añadió, Somoza lo hizo con un contrato de obra menor de alrededor de 18.000 euros, en un «ejercicio de lealtad hacia su ciudad, que le honra». Además, añadió que su grado de implicación ha sido total y que también se le paga por «las gestiones» que ha realizado con la familia del escultor Baltasar Lobo y con Patrimonio.
Traslado
Con respecto al traslado de las obras de Lobo a la Casa de los Gigantes, Francisco Javier González, recalcó que «no es lo mismo una escultura que una pieza». Y Guarido, ironizó lo debería saber, porque es algo de primero de Geografía e Historia».
En el contrato figuraba el traslado de «150 piezas al museo y, en realidad, se han trasladado 168», explicó el concejal, que considera que la empresa «ha cobrado de menos». A su juicio, el concejal de Izquierda Unida «sabe» perfectamente que «las acuarelas, los recuerdos de la infancia y del taller» son también obras de Baltasar Lobo, pero «lo soslaya para levantar una sombra de dudas sobre una actuación».
También «miente» Guarido, según el concejal del PP, cuando «olvida de forma interesada» que en los museos existen depósitos para que las piezas puedan renovarse.
Gonzálezlanzó utilizó duros adjetivos para referirse al portavoz de Izquierda Unida, a quien llamó «canalla y sinvergüenza político». En esta línea, subrayó que no «puede ser concejal en el Ayuntamiento, aunque sí de una dictadura comunista».
Por su parte, la empresa Caslesa utilizó el sistema del comunicado para negar haber recibido «un plus de beneficio» por la ejecución de las obras de recuperación del Castillo. La empresa rechazó que ni «la UTE adjudicataria ni Caslesa hayan reconocido en ningún caso que se certificara el doble de lo que se hizo», como afimó Guarido. En este sentido, Caslesa sostiene que «la previsión del proyecto se ha superado con creces, sin costo para el Ayuntamiento».
La UT Caslesa-Herminio Montero precisó que «ha cobrado sola y exclusivamente los trabajos ejecutados, debidamente certificados, facturados, intervenidos y aprobados, cumpliendo como es público y notorio con los plazos establecidos».