El Gobierno ha puesto en marcha la campaña ecológica de eficiencia energética con la distribución de bombillas de bajo consumo, pero ello no ha venido acompañado de un plan de concienciación sobre el reciclaje de estas lamparas ni tampoco existe una infraestructura adecuada para desecharlas, al menos en Zamora.
Y es que las bombillas de bajo consumo, que, efectivamente, gastan menos energía y duran más, tienen componentes contaminantes y potencialmente nocivos para la salud: contienen mercurio, un metal pesado que puede provocar daños al sistema nervioso, al cerebro y a los riñones.
Tal como advirtió recientemente la organización Ecologistas en Acción, aunque la cantidad de metal es cada vez menor, unos 4 miligramos por bombilla, se debe recuperar y evitar así su dispersión por el medio ambiente. Además de mercurio, las bombillas tienen vidrio, metal y plástico; todos ellos son productos reutilizables, pero que no pueden reciclarse de forma conjunta. De ahí la importancia de llevar estos objetos a los puntos limpios y a lugares de recogida. Lo mismo debe hacerse con los tubos fluorescentes y las lámparas de vapor de mercurio y de vapor de sodio.
Tanto CO2 como un coche
Hasta tal punto es decisivo desechar las bombillas en puntos específicos que el no hacerlo supone una emisión de CO2 igual a la de un coche circulando durante un día y medio, según un estudio de Ambilamp, asociación para el reciclaje de lámparas.
El primer inconveniente es que los ciudadanos no saben bien qué hacer con las bombillas y acaban por tirarlas al contenedor de vidrio. Esta fórmula es incorrecta, ya que no se pueden reutilizar sus componentes si no se depositan en un recipiente específico. Otro inconveniente es que los puntos de recogida están lejos del domicilio y los consumidores, ya de por sí poco concienciados, no se desplazan.
En teoría, y según la Ley, toda tienda que venda este tipo de bombillas debería disponer de un contenedor de lámparas y tubos fluorescentes. Esto incluye la mayoría de supermercados e hipermercados y las tiendas específicas de electricidad, pero prácticamente ninguna de ellas dispone de estos recipientes en Zamora. Al menos así se desprende de las consultas hechas ayer entre diversos establecimientos. Ni siquiera Eroski lo tiene en el hipermercado de Zamora, cuando sí disponen de estos contenedores en otras ciudades, como es el caso de Valladolid.
Tampoco los hay en las tiendas de electricidad, pese a que, según explican sus dueños, pagan desde hace dos años un canon por reciclaje, incluido en la factura de las lámparas que adquieren a almacenes y mayoristas: 30 céntimos en el caso de los tubos fluorescentes, que tiene un precio de venta de entre dos y tres euros, como detallan en Electricidad Luis. Se queja de que ha consultado al representante y «en teoría deberían instalarlo o recogerlo los almacenes, pero no lo hacen».
Una situación similar exponen desde Electricidad Plácido González, «nadie nos da nada ni nos informan; he consultado en la oficina de Medio Ambiente y me han dicho que las lleve al punto limpio. Estamos pagando para que nos lo recojan y pretenden que acabemos la jornada laboral y llevemos las lámparas y tubos, cuando, además, el punto limpio ya está cerrado».
Donde sí disponen de contenedores de bombillas y tubos es en los almacenes de material eléctrico de Zamora y en el punto limpio. La asociación Ambilamp retira los productos para el reciclaje en los almacenes, pero no en el punto limpio, donde es la empresa Zamora Limpia la que se ocupa de la retirada.
67.000 kilos
Ambilamp, que tiene puntos de recogida en toda España y en numerosos países, retiró el año pasado en Castilla y León 67 toneladas de luminarias desechadas, un total de 511.748 lamparas reciclables. La asociación no dispone de datos de Zamora.
Esta agrupación sin ánimo de lucro se creó en el año 2005 al amparo del Real Decreto que regula el control de los residuos de aparatos electrónicos y eléctricos y su gestión medioambiental. La actividad de Ambilamp consiste en el sistema integrado de gestión para la recogida y tratamiento.
En concreto, los tipos de lamparas que admiten reciclaje, como explica la asociación, son las bombillas de bajo consumo, las fluorescentes y las lámparas de descarga, normalmente destinadas al uso público, como son farolas y focos de los complejos deportivos.
Se destina a la fabricación de frasquería, cementos y cerámicas.
Para cualquiera de las múltiples aplicaciones de plástico reciclado.
como agente químico reactor en plantas desalinizadoras en los procesos de hidrólisis del agua para obtener agua potable o de regadío.