En el marco incomparable de la capilla de la Majestad de La Colegiata, toresanos y visitantes podrán contemplar durante este mes, algunas de las esculturas que alumnos de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid recuperaron durante la última campaña de verano desarrollada en Toro. La Fundación González Allende ha promovido el montaje ante el interés mostrado por numerosos toresanos sobre el trabajo que los alumnos realizaron en la sede de la Fundación Valparaíso.
De hecho, el presidente de la Fundación, José Navarro Talegón, justificó la organización de esta exposición en que los toresanos están cada vez más sensibilizados con la conservación del patrimonio que atesora la ciudad y en que «tienen derecho a conocer los resultados de la campaña».
Otro de los motivos ha sido tratar de recompensar a los jóvenes restauradores que llegaron a dedicar hasta diez horas diarias a la recuperación de las piezas seleccionadas.
Sin duda, de todas las tallas elegidas para esta exposición, la que más interés despertará entre los toresanos es la del Cristo de las Batallas, patrón de Toro y que ha experimentado un cambio sustancial, ya que le ha sido retirado el pelo natural que cubría su cabeza, así como el paño femoral de color rojo, con el que muchos identificaban a esta imagen.
La intervención realizada en esta escultura ha sido una de las más complicadas de cuantas han realizado los alumnos, ya que ha sido necesario eliminar todos los repintes acharolados por los que se caracterizaba. También se ha recuperado su cabellera entallada y el paño esculpido que se escondía tras el de tela roja.
Otra de las piezas sobresalientes es el Cristo de la Vera Cruz, que fue realizado en México en papelón, caña y estopa y que en 1565 fue donado a la cofradía del mismo nombre por el célebre cirujano toresano Pedro Arias Benavides. Tras su restauración, este crucificado luce ahora su policromía y carnación mate originales.
En esta exposición, los visitantes también podrán redescubrir la imagen del Cristo de la Expiración de Tagarabuena, que ya ha despertado el interés de algunos vecinos de este barrio toresano que se han acercado a La Colegiata para comprobar el resultado final.
Un total de 702 reales costó esta talla del imaginero toresano José Cifuentes que se venera en el humilladero de Tagarabuena y que fue realizada para cumplir un mandato de la visita pastoral de 1770.
Al escultor toresano Pedro Ducete se atribuye otra de las imágenes expuestas, la del Crucificado muerto que data del siglo XVI y que fue modelado en papelón, estopa y lino.
Otra de las tallas que sin duda despertará mayor curiosidad es el Cristo del Santo Entierro, que fue realizado en el año 1779 para la antigua cofradía del Santo Entierro y que está articulado para representar los pasos del descendimiento de la cruz y de la conducción al sepulcro.
El Cristo de la Pasión es otra de las imágenes elegidas para esta muestra y que fue entallado por el escultor toresano Juan Calleja para el remate del retablo mayor de La Colegiata que precedió al actual.
Los visitantes también van a poder contemplar el resultado del complejo proceso de recuperación de cinco pequeños crucificados, a uno de los cuáles hubo que reconstruirle sus diminutas manos.