Más de un centenar de personas están acusadas de instigar y participar en las algaradas surgidas tras la polémica reelección Ahmadineyad
La oposición iraní tilda el juicio de "mascarada" y cuestiona las confesiones

La francesa Clotilde Reiss (d) asiste a su juicio ante un tribunal revolucionario iraní de Teherán. / Efe
Condena de la UE
La Presidencia sueca de la UE ha mostrado su preocupación por el juicio que se celebra en Irán y ha advertido a Teherán que una acción contra un Estado miembro -sus ciudadanos o personal de sus embajadas- "se considera una acción contra toda la UE, y así será tratada".
En un comunicado, la Presidencia sueca de la Unión deja constar su preocupación por el caso y asegura que lo seguirá muy de cerca y pedirá la pronta liberación de las personas implicadas.
También el Gobierno británico, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, ha condenado la decisión de las autoridades iraníes de procesar a un empleado de la Embajada británica en Teherán.
Lo mismo ha hecho el Gobierno francés, que ha manifestado su condena al procesamiento judicial de la ciudadana francesa Clotilde Reiss. El comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores francés pide la liberación inmediata de esta mujer alegando que los cargos contra ella son "infundados".
Revuelta en la calle
Al menos 26 personas murieron y centenares fueron detenidas en los violentos días posteriores a las elecciones en Irán. Los moderados sostenían que los comicios estaban amañados para conseguir la victoria del presidente Mahmud Ahmadinejad, pero las autoridades aseguraron que fue la votación "más limpia" desde la revolución islámica de 1979.
Las elecciones y las protestas sumergieron a Irán en su mayor crisis interna en 30 años, con la exposición pública de profundas divergencias en el seno de la clase clerical dirigente.
El régimen ha apuntado hacia Occidente en la segunda vista del juicio que se celebra contra más de un centenar de personas acusadas de instigar y participar en las protestas surgidas tras la polémica reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. Si en la sesión celebrada la pasada semana la Fiscalía centró sus acusaciones en figuras del reformismo como el ex vicepresidente Mohamad Ali Abtahí, este sábado ha señalado hacia aquellos a quienes considera agentes de países extranjeros.
En la sala destacaba la presencia de la joven profesora francesa Clotilde Reiss y de dos ciudadanos iraníes, Nazak Afshar, empleada local de la embajada gala y su compatriota Husein Rasam, adscrito a la oficina política de la legación británica. Hacia ellos ha apuntado gran parte del acta de acusación leída por la Fiscalía, que los acusa de colaborar con embajadas extranjeras en un plan para derrocar la República Islámica a través de lo que denomina una "revolución de terciopelo".
Según el texto, reproducido parcialmente por la agencia oficial de noticias local Irna, los encausados participaron "en actos criminales organizados y planeados" cuyo objetivo era alterar el orden público y la seguridad "con ayuda foránea". Esos estados extranjeros, "que de forma hipócrita defienden los derechos humanos, utilizan sus medios de comunicación para coordinar su diplomacia en contra de Irán". "Intentaron desestabilizar el país apoyando a los reformistas, a quienes financiaron para provocar una brecha entre el pueblo y sus representantes", continuaba el texto. "Dieron formación a organizaciones no gubernamentales así como a periodistas y activistas de los derechos humanos para que infligieran daño a la imagen externa de Irán con páginas web" y otros instrumentos, proseguía.
La Fiscalía ha señalado directamente al Reino Unido, país al que acusa de urdir la supuesta conjura con meses de antelación. "Mucho antes de las elecciones presidenciales del 12 de junio, la embajada del Reino Unido en Irán trató de aproximarse a ciertas figuras políticas en el interior de Irán para poder alcanzar sus objetivos", denuncia el texto. "La sección política recabó información sobre responsables iraníes, la Guardia Revolucionaria y las milicias Basij. Formó grupos de trabajo, y diplomáticos y empleados locales viajaron a las provincias. Igualmente los envió a las protestas". "El objetivo era cambiar la opinión de la sociedad iraní, infiltrarse entre sus capas sociales y debilitar el gobierno para tratar de derrocarlo", apostillaba.
El testimonio de los acusados
Leída el acta, el Tribunal Revolucionario ha escuchado las alegaciones de una decena de acusados. Según Irna, la francesa Clotilde Reiss habría admitido el envío de un informe a la embajada de su país en Teherán sobre los disturbios en la ciudad iraní de Isfahan y habría perdón por ello. La joven, de 24 años, ha confesado haberlo remitido "al responsable del Instituto de Investigaciones galo en Irán, que depende del servicio cultural de la embajada francesa". Reiss también habría aceptado ante el juez que su participación en las protestas se debió a "razones personales". "Acepto que fue un error y pido perdón a la nación iraní y a la corte. Espero que me perdonen", ha agregado. Reiss, profesora de francés en la universidad de Isfahan, fue detenida el pasado 1 de julio en el aeropuerto internacional de Teherán cuando se disponía a abandonar el país.
Junto a ella ha comparecido Nazak Afshar, empleada local de la embajada gala, quien según Irna habría confesado que la legación ordenó que se diera "cobijo a los manifestantes" si era necesario. Igualmente ha declarado Husein Rasam, contratado local de la embajada del Reino Unido, a quien se le acusa de conspiración y espionaje. Según Irna, Rasam, arrestado el pasado mes de junio junto a otros ocho compañeros de trabajo luego liberados, ha confesado que la plantilla de la embajada estuvo presente en las manifestaciones de protesta por orden de la legación.
Además, han comparecido este sábado otros ilustres opositores como el periodista Ahmad Zeid Abadi y el ex diputado Ali Tajerani, miembro del aperturista 'Frente islámico de Participación', acusados de confabular e instigar a la violencia. Por los mismos cargos han declarado Hedayat Aqaie, miembro de la plataforma Kargozaran Sazandegi, y Shahabudin Tabatabaie y Javad Emam, responsables de la oficina electoral del principal candidato opositor derrotado, Mir Husein Musaví.