La crisis no ha cambiado los hábitos vacacionales de los españoles. Aunque, ante la inestabilidad económica, sería lógico esperar un gran descenso de la demanda en el sector turístico esto no se ha producido. Para gran parte de los españoles sus vacaciones «son sagradas» y constituyen una vía de escape y «desconexión», por lo que todo tipo de malabarismos y cabriolas para conseguir las mejores ofertas no son suficientes.
Esperar a última hora en búsqueda de los mejores precios desbanca a la reserva anticipada para obtener un mayor descuento. «Con esto de la crisis muchos se piensan que esperando a última hora les vas a regalar el viaje», comentó una empleada de una agencia de Valladolid. Otros métodos de los consumidores es el recorte de los gastos cotidianos. Los viajes se mantienen, pero se produce una variación a la hora de elegir el destino para pasar las vacaciones. La tendencia es reducir el número de escapadas esporádicas a lo largo del año, para hacer un único viaje a un destino más lejano.
Curioso resulta que este planteamiento puede variar dependiendo de la zona de Valladolid donde se contrate el viaje. Mientras que en la zona centro de la capital vallisoletana la demanda se centra en destinos de larga distancia y se busca la mejor calidad posible en el servicio recibido, en ocasiones, sin importar el precio, en el área periférica de la ciudad o en municipios, como Medina del Campo, la demanda se centra en viajes a destinos españoles, sobre todo la costa, las islas y turismo rural. La duración del período vacacional no suele ser, en la mayoría de los casos, superior a siete días. Una de las empleadas de la oficina de Halcón Viajes situada en la calle Labradores manifestó que había estado trabajando también en la agencia de Miguel Íscar y la diferencia «se notaba». «En esta zona es raro recibir reservas caras, la gente busca, sobre todo, ofertas de última hora a la playa. En Miguel Íscar el cliente suele buscar el mejor hotel», comentó.
Otro punto que está motivando el fomento de las escapadas vacacionales es la comodidad de poder comparar diferentes ofertas a través de Internet y las agencias de bajo coste que poco a poco se van haciendo fuertes en el mercado. Esto ha supuesto un descenso para las agencias convencionales que buscan ampliar sus servicios para poder adaptarse a esta nueva situación y poder ser más competitivas. De esta forma, no sólo agencias, como Halcón Viajes que con su página web y sus servicios extras de 'pepephone' y p'epemaletas' buscan atraer a más clientes, sino también los hoteles se unen a esta carrera on line como la cadena Fuerte Hoteles, que en junio vendió un 20% más en la web.
En contraposición está el temor de los usuarios a la hora de contratar estos servicios, las garantías. A estas dudas responde el consejero delegado de la agencia on-line eDreams, Javier Pérez-Tenessa. «Tenemos 106 agentes disponibles en nuestro centro de atención al cliente para resolver cualquier eventualidad que pudiera ocurrir». En cuanto al aumento de servicios de las agencias convencionales opina que «realmente no pueden competir en precio». «Los factores que nos diferencian son la transparencia, ya que el cliente puede comparar todos los precios, la comodidad, pudiéndose realizar la reserva desde cualquier sitio, la información, no habiendo límite en el número de fotos de hoteles o de comentarios de otros clientes, y la rapidez, ya que el proceso es más rápido a la hora de solicitar un hotel».