La ilusión que transmitió el triplete a la afición del Barça sigue viva y se reflejó en un recibimiento multitudinario a Zlatan Ibrahimovic, el mayor visto nunca en una presentación, muy superior a lo vivido con Ronaldinho en 2003 o Henry en 2007. Con el '9' en la espalda, melena suelta y una estampa de crack (1,92 m.), el nuevo delantero centro azulgrana hizo sus primeros malabarismos con el balón ante más de 55.000 seguidores que esperaron más de dos horas respecto al horario previsto debido al suspense creado por las últimas trabas burocráticas.
Pese a que se trató de un acto austero, sin fuegos artificiales ni obispos como en otros lares, el barcelonismo se acercó en masa al Camp Nou, quizás también por un motivo de orgullo culé: para demostrar que no sólo Cristiano Ronaldo o Kaká tienen poder de convocatoria. En cualquier caso fue una respuesta ciudadana acorde con el dinero que ha costado el fichaje más caro en la historia del club, que le tasó de forma oficial en 66 millones de euros, 46 más los 20 en los que se ha valorado a Eto'o. No está tan clara la cesión de Hleb, que se resiste a ir al Inter con una opción de compra por 10 millones.
Joan Laporta diferenció «esta operación de otras que ha habido en el mercado porque no conlleva ni un euro de deuda bancaria», en referencia al Madrid.
Ibrahimovic superó por la mañana un exhaustivo reconocimiento médico, que reveló una pequeña lesión en una mano sufrida en su último amistoso con el Inter. Será operado hoy a las 12 horas, y aunque al día siguiente se ira de gira con la plantilla a Estados Unidos, no jugará hasta el 19 de agosto en el Trofeo Joan Gamper ante el Manchester City. Se perderá el primer partido oficial de la temporada, la ida de la Supercopa ante el Athletic.
Ibra, como ya ha sido bautizado por la afición, firmó su contrato a primera hora de la tarde de ayer en las oficinas del club en compañía de Joan Laporta. Estampó su rúbrica hasta 2014, cobrará 9 millones de euros por temporada y su cláusula de rescisión también será récord en el Camp Nou: 250 millones, por encima de los 150 de Leo Messi. Es la consecuencia del desmadre vivido en el mercado internacional. Por cierto, pidió un acento sobre la 'c' que cierra su apellido y así lucirá el nombre en su camiseta.
Antes de saludar a un Camp Nou enloquecido, el sueco atendió a los medios de comunicación en la Sala París, sede de la presentación oficial. Ibrahimovic habló primero de Eto'o. «No soy el sustituto de Eto'o, soy una cosa nueva, pero sé que él ha hecho historia en el club y me gustaría hacerla también a mí».
Destacó su humildad cuando señaló que «jugar en el Barça es un honor. Hay muchos clubs, pero sólo uno especial, el Barça. Esta plantilla tiene 'cracks' mundiales y yo vengo a aprender de ellos, a conocer a mis compañeros para poder aportar mi forma de jugar.
No se fijó una cifra de goles, pero dijo que siempre quiere marcar más que la temporada anterior, 25 con el Inter.