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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Valladolid

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Ingenieros de la Universidad de Cantabria realizan un estudio sobre el comportamiento mecánico de la estructura del monumento del siglo XIX, previo a su futuro desmontaje

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La vetusta estructura del Arco de Ladrillo, una edificación de mediados del siglo XIX, tiene «un comportamiento normal». Son las primeras conclusiones de dos ingenieros de caminos de la Universidad de Cantabria que desde hace unos días elaboran unos «ensayos no destructivos» en el monumento para comprobar el funcionamiento mecánico de su armazón.
Las pruebas fueron encargadas por la empresa que lleva a cabo un estudio mucho más amplio tanto del estado de la edificación como de su posterior desmontaje y recolocación motivado por las obras del soterramiento de la vía férrea. Los resultados definitivos para avalar el procedimientos llegarán a finales de año, cuando concluye el plazo de nueve meses para alcanzar una conclusión. Lo que sí se sabe por ahora es que el «comportamiento mecánico del arco es normal» a sus 153 años de vida, según destacaron los autores del test.
Tesis doctoral
Este tipo de estudio, que llevan a cabo integrantes del Grupo de Edificaciones de la Escuela de Ingeniería de Caminos de Cantabria, es «novedoso» en su campo y sus resultados, además de aportar luz sobre el estado del monumento, formarán parte de una tesis doctoral. Sus responsables explican que se trata de «ver cómo está funcionando la estructura del arco y medir su capacidad de trabajo».
Los ingenieros, supervisados por los técnicos de la empresa encargada de elaborar el estudio, realizaron ayer un ensayo denominado de 'gato plano', que les permitirá cuantificar el estado de estrés, entre otras variables, del arco decimonónicos. Para ello practicaron dos pequeñas hendiduras con una radial entre las filas de ladrillos para después realizar las pertinentes mediciones con aparatos específicos para realizar la prueba.
La idea inicial para preservar el arco pasa por trocearlo en seis u ocho partes y enmoldarlas en escayola para conservarlas. Después llegaría el proceso de ensamblaje. Y todo ello para permitir que los operarios que ejecutan las obras del soterramiento puedan colocar los muros pantalla por los que discurrirán los trenes bajo la superficie junto a la cercana estación.
El arco cuenta con un grado de protección máxima en el Plan General de Ordenación Urbana, lo que obligó a la sociedad Valladolid Alta Velocidad a contratar la elaboración del costoso estudio (301.600 euros) a finales de marzo.
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