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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Palencia

PALENCIA

La senda de Ursi reúne un conjunto maravilloso de esculturas que van desde la espectacularidad del murciano Luis Marino a la pequeña figura de Victoria Luengo

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La belleza del paisaje y del arte
'Ursi', de Feliciano Álvarez, alto de los Castillos. A la derecha, 'Jabalí', de Isidro López, en Villabellaco.
Las esculturas que se extienden por la senda de Ursi no responden a un perfil común, sino ecléctico. La propia naturaleza del grupo Muriel, promotor de esta iniciativa como homenaje al desaparecido escultor Ursicino Martínez, es variopinta. Cada autor es portador de sensibilidades diferentes. Éste eclecticismo es, precisamente, una de las características del conjunto de esculturas que se levantan a lo largo de los 11 kilómetros que forman la ruta, que une Villabellaco, el pueblo natal de Ursi, con el santuario del Carmen, ambos enclaves en el municipio de Barruelo de Santullán, aunque la senda discurre también por Valle de Santullán, perteneciente al Ayuntamiento de San Cebrián de Mudá, zona ésta integrada en el parque natural Fuentes Carrionas Fuente Cobre Montaña Palentina. Otra característica de las esculturas de la senda es la utilización de materiales fuertes, como la piedra, el hierro o el gres, capaces de soportar las peores inclemencias del tiempo.
'Land art'
La senda de Ursi supone un nuevo concepto de 'Land art', un movimiento artístico que conjuga la creación artística con la naturaleza, y que tiene como principal objetivo integrar las manifestaciones creativas en el entorno paisajístico con el objetivo de generar emociones y sensaciones en el espectador, en este caso en el senderista que recorre la ruta a pie y que se va encontrando con un extraordinario conjunto de esculturas que invitan a la reflexión y a la reinterpretación del paisaje norteño palentino.
Finalmente, otra característica de estas obras es el carácter simbólico y sentimental que tienen como homenaje personal de los escultores a Ursicino Martínez, que fue muy querido por todos los componentes del grupo Muriel desde que entraron en contacto en 1987. Cada obra es un reconocimiento humano y artístico hacia un hombre sencillo y humilde, que trabajó en el silencio de su taller para crear una obra vinculada al territorio sobre el que se ha diseñado la senda que lleva su nombre. Un territorio que Ursi amó y retrató con pasión en sus esculturas. Todas las esculturas incluyen un cartel en el que además del autor y el título aparece un texto dedicado al artista de Villabellaco.
Hay una tendencia amplia a la verticalidad de las esculturas, que sobresalen del suelo, que nacen de la tierra como un fruto más, en este caso con la connivencia del pensamiento y de la creatividad de los autores.
Circuito circular
La senda tiene un circuito circular, con tres puntos de entrada y salida: el santuario, Villabellaco y Valle de Santullán. En cada una de estas tres zonas se han instalado cuatro o cinco esculturas, y el resto, a lo lago del recorrido. La ermita dedicada en Barruelo al Carmen es un buen punto de salida al disponer de un cómodo aparcamiento y de un pequeño bar y un área de descanso donde resarcirse al final del cansancio. Lorenzo Duque ha instalado allí una representación del Belén, símbolo del nacimiento y de la creación. Teo Calvo dedica su obra a Ursi, con quien se abraza en una sobria y pequeña escultura de piedra.
Feliciano Álvarez aborda su encuentro con el escultor homenajeado a través de la música, con una guitarra y un precioso texto que dice: «Tu arte es melodía entre estos valles y montañas, donde la luz y el sonido del viento componen la sinfonía de la naturaleza».
Las esculturas de la senda tienden a abrirse, a ser transparentes, a no crear espacios opacos. Es el caso de 'Transformación', de Juan Carlos Jimeno, que combina el hierro con un duro gres, o 'Estrella de los vientos', de Felipe Rodríguez 'Pipe', de forma circular, como la senda.
La ruta continúa hacia el alto de los castillos, donde se ha construido un mirador con unas vistas espectaculares de Fuentes Carrionas. En el tramo entre el santuario y el mirador, se suceden 'El Charro', de José Antonio Muñoz Bernardo; y 'Homenaje a Ursi' y 'La senda', de Pilar Centeno. La cima del alto de los Castillos está coronada por una escultura de hierro de Feliciano Álvarez, con una forma de vaso abierto que supone una representación inversa de la montaña, y está abierta para que la lluvia llegue a la tierra.
El descenso hacia Valle de Santullán permite contemplar la obra 'Caracol', de Lorenzo Duque, de piedra de monte; 'Interrelación humana', de Carlos Mediavilla; y 'El juego de Ursi', de Luis Marino, la obra más espectacular por las dimensiones que tiene y la relación que el autor ha dado a través de ella al paso del tiempo.
Ya en Valle de Santullán, el senderista disfruta de las obras 'Soledad', de Miguel Hernández; 'Columna' y 'Vagabundo', de Lorenzo Duque; 'Al alba', de Emilio García; y 'Senda de Ursi', de José Antonio Muñoz Bernardo. La obra 'Vagabundo' es la única aportación de ursi a la senda, ya que se trata de la reproducción de una escultura suya que se conserva en el museo de Aguilar de Campoo. La reproducción -con alguna variante- la ha realizado Lorenzo Duque. En el arranque hacia el bosque en dirección a Villabellaco observamos una coqueta rana verde de Victoria Luengo Paris, llamada a convertirse en uno de los atractivos de la senda, por eso de entretenerse en buscar la obra más pequeña. A partir de ahí, Miguel Hernández presenta 'Encuentro, despedida y renacer'; dos nuevas obras de Duque: 'Vértigo' y 'Oso'; 'Torre', de Julio Carazo, para terminar con 'Clave de sí', de Victoria Luengo Paris, que introduce Villabellaco, el pueblo natal de Ursi y donde está enterrado. Allí se levantan 'Lo mató un rayo', de Felipe Rodríguez; 'Escultor', de Carlos Mediavilla; 'Los comienzos', de Ana Arranz -un homenaje también al románico-; 'Homenaje a Ursi', de Ángel Duque Requejo; 'Jabalí', de Isidro López; y 'Al trabajo', de Herminio Revilla, un tronco al que se han adherido las herramientas de trabajo.
El último tramo, que une Villabellaco y el santuario del Carmen, acoge la obra 'Ilusión', de Carlos Mediavilla. El entorno de esta iglesia, donde se celebra una de las romerías más populares de la Montaña Palentina, permite el descanso y el refrigerio, también entre esculturas.
Han sido tres horas y cuarenta minutos de itinerario, tiempo que puede ser mucho mayor, porque el arte que se ofrece merece muchas paradas. Cada obra esconde un significado y una interpretación en el contexto del parque natural. Arte y naturaleza sufren una simbiosis. Ésta es la gran aportación de la Senda de Ursi. La belleza se descubre en el paisaje y en las esculturas.
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