El apagón televisivo golpeará con fuerza en la localidad fronteriza de Santa Cruz de los Cuérragos, cuyos vecinos pasarán de recibir la primera y la segunda cadena de Televisión Española, las únicas que se ven en la actualidad, a ver la pantalla, ya sea de plasma o de tubo catódico, completamente en negro.
Ninguna administración les garantiza cobertura para la nueva televisión digital ni terrestre (TDT), ni a través de satélite ni por fibra óptica. Los técnicos que han visitado en enclave fronterizo les han dado pocas esperanzas sobre la posibilidad de obtener imagen y sonido cuando aprieten el botón de encendido del aparato. Los vecinos empezaron a temer por su el futuro televisivo cuando vieron encaramado al repetidor a un técnico, quien ya les alertó que la cobertura no iba a llegar al último pueblo de la frontera.
Si son pocos los vecinos que sintonizaban la 1 y la 2 de TVE, aún son menos los que tienen acceso a las cadenas privadas, ya que la señal lega muy mal. Así denuncian vecinos como Jesús Aguilera, que se queja del aislamiento y la falta de cobertura de servicios.
Ahora, con el buen tiempo, aumenta el número de residentes en la localidad, ya que se ocupan casas que durante el invierno están deshabitadas.
Por si fuera poco, los habitantes de Santa Cruz esperan desde hace casi un año esperan que Telefónica les dé línea para el teléfono público, solicitado por un vecino el 12 de noviembre del 2008. Eso sí, los solicitantes han conseguido hablar con todos los departamentos de lacompañía, hasta ahora sin resultado. Curiosamente, en el pueblo hay varios teléfonos de particulares, concretamente tres, que sí tienen línea (TRACK). Esa fue una de las últimas mejoras, el cambio de la antena para los teléfonos fijos del pueblo.
Guías para repartir
Se da la paradoja de que en la guía de teléfonos 2008-2009 figura el número del teléfono público, aunque con una banda sonora estridente para el interlocutor que lo marque. Jesús Aguilera, el vecino que solicitó tener el teléfono público en su casa, afirma con ironía que no se puede quejar porque ya ha recibido los listines para el próximo año para repartirlos entre los abonados a la compañía.
Eso sí, en el pueblo hay Internet, «prehistórico, pero Internet», a través de Iberbanda. Las descargas son un lujo al alcance de pocos y los envíos son más que eternos, se lamenta el usuario, que se consuela con el argumento, expuesto con sorna, de que «estamos protegidos por Patrimonio», ya que el casco urbano del pequeño pueblo cuenta con la máxima protección urbanística.